Desde México, líderes religiosos encienden velas por la paz

Las velas fueron encendidas luego de que los líderes religiosos reunidos en el Tepeyac elevaran la “Oración Interreligiosa por la Paz”.
Padre Yaacoub Badaoui, de la Iglesia Maronita en México, enciende su vela por la paz. Foto: M. Langarica.
Padre Yaacoub Badaoui, de la Iglesia Maronita en México, enciende su vela por la paz. Foto: M. Langarica.

La Antigua Basílica de Guadalupe acogió este 10 de junio a líderes religiosos de México, pertenecientes a distintas confesiones, quienes se reunieron para rezar conjuntamente la “Oración Interreligiosa por la Paz” y encendieron veladoras como signo de compromiso de servir como heraldos de paz entre hombres y mujeres de México y el mundo.

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Previo a la oración, monseñor Héctor Mario Pérez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, dio lectura al capítulo octavo de la encíclica Fratelli Tutti “Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo”, en el que el Papa Francisco hace referencia al fundamento último de las religiones; a los aspectos las unen en Cristo, y a la adoración a Dios en el amor al prójimo y el rechazo a la violencia.


Lideres religiosos de México reunidos en la Antigua Basílica. Foto: María Langarica.

La “Oración Interreligiosa por la paz” fue elevada como un sola plegaria al Señor, pero integrada por el conjunto de oraciones hechas por los distintos líderes religiosos, de acuerdo con sus ritos particulares y sus principios confesionales.

Entre los líderes religiosos que hicieron la “Oración Interreligiosa por la Paz” se encuentran Mons. Ischios de Markiani (Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Constantinopla), el Arzobispo Alejo Antonio Pacheco (Iglesia Ortodoxa en América), el Rev. Efrén Velázquez (Comunión Anglicana) y el pastor Moisés Pérez Espino (Iglesia Luterana).

Asimismo participaron el Rev. Cirilo Cruz Lázaro (Iglesia de Dios Pentecostal en México), Marcos Jalif (Comunidad Bet El), Angélica Santos Victoria (Comunidad Baha’í de México), Mohamed Mansour (Concilio Islámico Mexicano), el padre Alfonso Serna Ornelas (Iglesia Católica Greco-Melquita) y padre Yaacoub Badaoui (Iglesia Maronita).

Angélica Santos Victoria, de la Comunidad Baha’í de México. Foto: María Langarica.

Al término de la “Oración Interreligiosa por la Paz”, monseñor Franco Coppola pronunció la oración que el Papa Francisco elevara a Dios en 2014 en los Jardines Vaticanos junto con el presidente de Israel, Shimon Peres, y con el presidente de la Organización por la Liberación palestina Mahmud Abbas, pidiendo la paz por esta región y por todo el mundo.

Oración por la paz del Papa Francisco

“Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica. Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas… Pero nuestros esfuerzos han sido en vano.

Monseñor Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México. Foto: María Langarica.

Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: “¡Nunca más la guerra”; “con la guerra, todo queda destruido”. Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz.

Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino.

Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz.

Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre “hermano”, y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén.

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