Iglesia en México

La Iglesia en México lamenta el fallecimiento del Cardenal Obeso

El Cardenal Obeso partió a la Casa del Padre la noche del 11 de agosto de 2019.
En 2018, el Papa Francisco nombró cardenal a Sergio Obeso. Foto: Daniel Ibañez
En 2018, el Papa Francisco nombró cardenal a Sergio Obeso. Foto: Daniel Ibañez.

Diferentes actores y diócesis del país lamentaron el fallecimiento del Cardenal Sergio Obeso Rivera y reconocieron su papel como pastor.

Leer: Falleció el Cardenal Sergio Obeso, ex presidente de la CEM

El Cardenal Sergio Obeso Rivera, Arzobispo Emérito de Xalapa y quien fuera tres veces presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), falleció a las 20:40 horas de la noche del domingo 11 de agosto, informó el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, a través de un comunicado.

El Presidente y Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicana, Rogelio Cabrera López y Alfonso Miranda G. Guardiola recibieron la noticia “con gran tristeza y pesar” y suplicaron a Dios, Padre Misericordioso, “que lo reciba en su seno, donde un día nos uniremos todos en el banquete de su Reino”.

Los Obispos Mexicanos reconocieron su trabajo en la construcción de la paz, pues el Cardenal Obeso participó en las negociaciones de paz y reconciliación de los Acuerdos de San Andrés, en los esfuerzos de restablecimiento de las relaciones entre el Estado Mexicano y la Santa Sede al promover la ley reglamentaria del artículo 130.

Por su parte, el Cardenal Carlos Aguiar, Arzobispo Primado de México, expresó sus condolencias a través de su cuenta de Twitter.

Monseñor Salvador González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, pidió al Supremo Pastor que conceda eterno reposo al Arzobispo Emérito de Xalapa.

El Cardenal Obeso fue velado en la madrugada del 12 de agosto y, de acuerdo con la CEM, su ataúd fue colocado en el suelo como él lo pidiera en su testamento, unto el Cirio Pascual que representa a Cristo Muerto y Resucitado en el que él creyó y predicó.

El Cardenal Sergio Obeso 1982 fue electo presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) del 1983-1985; ese año fue reelecto para un segundo trienio, que duró hasta noviembre de 1988, y finalmente de 1995 a 1997.

Su labor fue clave para la restitución de las relaciones Iglesia-Estado durante en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y fue uno de los grandes impulsores de la canonización del primer santo obispo latinoamericano, san Rafael Guizar y Valencia, que fue elevado a los altares, por el Papa Benedicto XVI, el 15 de octubre de 2006.