Iglesia en México

La catalogación del arte sacro, una tarea pendiente

La catalogación es un trabajo de cooperación entre la Iglesia, INAH, INBA y la Secretaría de Cultura Federal.
Falta coordinación para hacer una catalogación homologada. Foto Ricardo Sánchez.
Falta coordinación para hacer una catalogación homologada. Foto Ricardo Sánchez.

Una catalogación del arte sacro, la hay, lo que hace falta es homologar los esfuerzos de cada una de las partes involucradas en esta responsabilidad: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la Secretaría de Cultura y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), asegura el Dr. Jorge Omar Segovia Balmes, arquitecto, restaurador y asesor de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis Primada de México.

El especialista –quien también formó parte del Laboratorio de Conservación del Patrimonio Natural y Cultural de Posgrado de Arquitectura de la UNAM– asegura que la catalogación del arte sacro se realiza desde hace varias décadas.

“Se han hecho esfuerzos importantes por parte del INAH y del Instituto de Investigaciones Estéticas de UNAM; sin embargo, han sido de manera parcial. Hay catalogaciones en muchas dependencias, pero incompletas y no homologadas”.

“Es una falta de coordinación de todos los involucrados. Las áreas responsables de arte sacro pueden hacer mucho, sólo falta la suma de voluntades”, asegura Segovia Balmes.

Esfuerzos de catalogación arquidiocesanos

La catalogación del arte es fundamental para prevenir el robo, asegura el especialista, por lo que la Arquidiócesis inició hace cinco años el Proyecto Custodia, aunque por diversas razones no ha cristalizado.

“Se trata de un sistema de catalogación en línea, a través de fichas técnicas muy completas, pues fueron diseñadas en colaboración con el Laboratorio de Conservación de la UNAM“, detalla el especialista.

De acuerdo con el doctor Segovia, el sistema cuenta con candados tecnológicos para que su acceso sea restringido”, explica el catedrático de la Universidad Iberoamericana.

Este proyecto se podría utilizar, pero para ello es necesario que se impulse más en la Arquidiócesis de México. “Podría ser la punta de lanza para hacer un trabajo coordinado con las dependencias de gobierno y las autoridades encargadas de combatir el robo de arte sacro”, considera.

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