Guía para la reflexión de la Novena Estación del Vía Lucis

De vuelta a sus actividades de rutina, en el lago aprenden dónde está 'la pesca abundante'.
En la IX Estación del Vía Lucis, Jesús da un signo a los apóstoles de que ahora deben pescar hombres.
Jesús da un signo a los apóstoles de que ahora deben pescar hombres.

Durante el rezo del Regina Coeli de este miércoles 22 de abril, monseñor Daniel Rivera, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, hizo una reflexión sobre la Novena Estación del Vía Lucis, en la que Jesús, en el Lago de Galilea, se aparece por tercera vez a los apóstoles, quienes han vuelto a sus actividades rutinarias y no han podido pescar nada. Es entonces que escuchan una voz que les dice: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán”. De momento no le reconocen, pero obedecen a la voz y la pesca es abundante, signo de que ahora deben convertirse en pescadores de hombres.

Puedes leer: Guía para la reflexión de la Octava Estación del Vía Lucis

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: ‘Voy a pescar’. Le contestan ellos: ‘También nosotros vamos contigo’. Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.


Les dice Jesús: ‘Muchachos, ¿no tienen nada que comer?’. Le contestaron: ‘No’. Él les dijo: ‘Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán’. La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: ‘Es el Señor’. Cuando Simón Pedro oyó ‘es el Señor’, se puso el vestido -pues estaba desnudo- y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Les dice Jesús: ‘Traigan algunos de los peces que acaban de pescar’. Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: ‘Vengan y coman’. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’, sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos” (Jn 21,1-14)

A través de la meditación, la oración y la contemplación de la anterior lectura del Evangelio, podemos preguntarnos lo siguiente:

  • ¿Qué sentimientos tocó Dios con su Palabra?
  • ¿A qué me invita Dios?

Puedes descargar una guía para la meditación de la Novena Estación del Vía Lucis: Aquí