Iglesia en México

El nuncio Franco Coppola explica lo que significa pecar contra la misión

Al celebrar el 70 aniversario de los Misioneros de Guadalupe, el nuncio Franco Coppola aseguró que la Iglesia, o es misionera, o no es Iglesia.
Franco Coppola / Foto: INBG
Franco Coppola / Foto: INBG

Con una Misa de acción de gracias en el Tepeyac, los Misioneros de Guadalupe celebraron este sábado siete décadas de predicar el Evangelio, bajo el amparo de la Morenita, en diferentes partes del mundo.

Fue el 7 de octubre de 1949 cuando el Seminario de Misiones abrió sus puertas por iniciativa del Episcopado Mexicano. Monseñor Guillermo Piani, delegado apostólico, bendijo en aquel entonces la propiedad y dio la bienvenida a los primeros 12 alumnos provenientes de diferentes partes de la  República mexicana.

La celebración de esta tarde en el Basílica de Guadalupe, que fue presidida por el nuncio apostólico Franco Coppola, fue concelebrada por 15 obispos de México y del extranjero, así como por decenas de sacerdotes pertenecientes a esta congregación misionera.

En su homilía, tras recordar que en muchas ocasiones el Papa Francisco ha dicho que ‘la Iglesia, o es misionera, o no es Iglesia’, el representante del Vaticano destacó el hecho de que este aniversario coincida con la celebración del Mes Misionero Extraordinario al que ha convocado el Santo Padre en todo el mundo.

“Ser misioneros –explicó–  es algo que hace parte del ser cristiano. De la misma manera que la Iglesia, o es misionera, o no es Iglesia, todos: laicos, sacerdotes, religiosos, religiosas, obispos, o somos misioneros, o no somos cristianos”, dijo.

Coppola llamó a profundizar en lo que es un misionero: “no significa tener un libro qué promover, la Sagrada Escritura; no significa participar de una doctrina, significa haber encontrado al Señor y anunciarlo a los demás… ser misionero significa ser testigos, no tanto relatar algo que nos hayan contado, algo que hayamos estudiado, sino lo que hemos vivido… es testimoniar con la vida que hemos conocido a Jesús”.

Aseguró que todavía hay muchas personas que no se sienten apreciadas a los ojos de Dios, pues están esperando el anuncio de los cristianos, esperando que compartan con ellos la misericordia infinita, la paciencia, el cariño que el Señor les tiene.

También recordó que el Papa Francisco ha dicho que lo contrario de misión es la omisión. “Omisión –abundó– puede ser el pecado de toda una vida, porque no hemos recibido la vida para enterrarla, sino para ponerla en juego. Quien está con Jesús sabe que tiene lo que da, posee lo que dona, y el secreto para poseer la vida es donarla. Si no hacemos de nuestra vida un don, la perdemos, y esta es la omisión”.

En palabras del Papa Francisco, el Nuncio Apostólico también explicó que “se peca contra la misión cuando, en lugar de difundir alegría, la persona se encierra en la tristeza, en la victimización; “cuando se cede a la resignación; cuando nos lamentamos diciendo que todo va mal; cuando somos esclavos de los miedos que nos inmovilizan o cuando nos dejamos paralizar por el ‘siempre se ha hecho así’; pecamos contra la misión cuando se vive la vida como una carga, no como un don; cuando en el centro estamos nosotros, y no los personas que esperan ser amados y recibir el cariño del Señor a través de uno”.

Franco Coppola dijo que nadie está excluido de esto; es decir, no es un llamado sólo para los sacerdotes o misioneros consagrados. “Sobre todo en este mes, el Señor llama a cada uno de nosotros; te llama a ti, padre y madre de familia; a ti, joven que sueña con grandes cosas; a ti, que trabajas en una fábrica, en una tienda, en un banco o en un restaurante; a ti que estás sin trabajo; a ti que estás en una cama de hospital. El Señor te pide que te hagan un regalo para los demás”.

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