Iglesia en México

El beso de Viernes Santo que reconoce al Salvador

La Liturgia de la Pasión del Señor concluye con un silencio contemplativo.
Adoración de la Cruz en Viernes Santo.
Adoración de la Cruz en Viernes Santo.

La Iglesia no celebra Misa en Viernes Santo; lo que en este día se realiza es una hermosa celebración litúrgica cuyo sentido teológico es conmemorar la Pasión y muerte de Jesús”, explica el padre José Alberto Medel, párroco de Santa Cecilia Tepetlapa en Xochimilco, y experto en liturgia.

La Liturgia de la Pasión del Señor se compone de tres partes: la primera es la solemne proclamación de la Palabra de Dios, en la que el centro es la Pasión según san Juan, lectura que es precedida por el Cuarto Cántico de Yahvé, donde el profeta Isaías parece que describiera totalmente la Pasión. “Lo sorprendente de este texto es que existía entre 600 y 700 años antes de Cristo”, explica el sacerdote.

La segunda parte es la Adoración de la Cruz, en la que se agradece a Jesús con un beso.  “Aquí hay que recordar que desde el Jueves Santo el altar permanece desnudo y la cruz cubierta con un velo. En esta celebración de Viernes Santo se descubre la cruz y se presenta de manera solemne: el sacerdote debe decir: ‘Miren el árbol de la cruz, del que pende Cristo, salvador del mundo’, y enseguida pasan todos los fieles a mostrarle su adoración con un beso”.

Y la tercera parte es la Comunión. “Hay un signo que acompaña esta celebración: el sacerdote inicia y termina la Misa con un silencio; es decir, no hay bendición, porque la Iglesia está sumergida en un silencio contemplativo, orante”.

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Siete palabras, al mediodía del Viernes Santo

  • La Iglesia lleva a cabo  la meditación sobre las siete últimas frases que Jesús pronunció en la cruz:
  • “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34).
  • “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43).
  • “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre” (Jn 19, 26-27).
  • “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46 – Mc 15: 34).
  • “Tengo sed” (Jn 19, 28).
  • “Todo está cumplido” (Jn 19, 30).
  • “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46).