Dios sembró en los médicos el anhelo por ayudar y sanar a sus hijos

Con motivo del Día del Médico y en honor al personal que falleció por coronavirus, Monseñor Pérez Villarreal presidió una Santa Misa en el Hospital General de México.
Misa día del Médico
Fotos de Alfredo Márquez

A poco más de dos años y medio de que la pandemia de COVID-19 se hizo presente en el país y que generó estragos en el personal médico del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal celebró una misa de acción de gracias por el personal que falleció y que labora en este nosocomio.

Al celebrar el Día del Médico, el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México reconoció el trabajo que realizan los doctores, sobre todo porque en su corazón han experimentado el anhelo que sembró en ellos Dios, de que a las personas se les pueda ayudar y de que si se les atiende correctamente alcanzarán una vez más la salud o por lo menos podrán vivir dignamente.

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“El buen médico da la vida. Ustedes han arriesgado la vida estos últimos dos años y medio, mientras a todos se les eximía de trabajo, menos a ustedes, y aquí estuvieron y se esforzaron porque tenían un anhelo en el corazón, no era nada más un sueldo, era un anhelo mucho más profundo que un sueldo, de poder hacer algo con su ciencia, con su sabiduría, con su inteligencia, con sus vidas mismas”, refirió.

Misa día del médico

Con su trabajo, los médicos reflejan a Dios

Durante la celebración eucarística que se llevó a cabo en la explanada del Hospital General de México, Monseñor Pérez Villarreal aseveró que es muy palpable y se ve la diferencia cuando alguien en el ámbito médico trabaja por el salario y cuando alguien trabaja realmente por la persona.

“Y qué bello es cuando ves a alguien que le interesa la persona, que busca esta sanación, porque está reflejando al mismo Dios, porque ese es Dios, el gran médico que está buscando sanar a sus hijos para que puedan alcanzar la salvación”, subrayó durante la misa en la que estuvo acompañado por el Obispo Auxiliar Electo de la Arquidiócesis Primada de México, Francisco Javier Acero Pérez, y el padre Adrián Lozano Guajardo, de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario.

Por ello, encomendó a Dios a los médicos porque esa vocación a hacer el bien y a sanar tiene un fundamento y el fundamento es nuestro creador, porque fue el primero en salir a sanar y es quien les dará la sabiduría, la fuerza, la valentía y la inteligencia para cumplir su labor.

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“Hoy quisiera darle gracias a Dios porque sigue sembrando en el corazón de muchas personas este anhelo de reflejar esta experiencia tan bella de un Dios que nos quiere sanar, que nos quiere ver vivir plenamente a todos. Que sea Él quien nos bendiga y que derrame su espíritu sobre ustedes”, puntualizó.

A los guerreros de la vida que fallecieron por COVID-19

El Obispo Auxiliar Electo señaló que la Santa Misa estaba dedicada a recordar a esos guerreros de la vida, doctores y personal del hospital, que murieron durante el 2020 y 2021 por el  COVID-19 y que estuvieron comprometidos con la vida hasta el final.

“Fueron guerreros aquí en la tierra y hoy se han convertido en los ángeles de este Hospital General. A todos ellos esta misa, porque estoy seguro de que nos están cobijando y protegiendo para llevar a todos los enfermos y sus familias a ese encuentro con la Vida, a esa trascendencia que al final es para nosotros Jesús, la Virgen de Guadalupe”, indicó Monseñor Acero Pérez.

Al concluir la celebración, Guadalupe Guerrero Avendaño, Directora del Hospital General de México, agradeció la presencia de los Obispos Auxiliares y del padre, así como la realización de la Santa Misa, pues esta deja una gran paz espiritual en el personal médico y administrativo. “Muchísimas gracias, gracias por la paz que nos brindan con estas palabras”.

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