Iglesia en México
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Carlos Enrique Samaniego, el obispo a cargo de la vida consagrada

Esta semana en 'La Entrevista' conoce a este obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada.
Monseñor Carlos Enrique Samaniego. Foto: María Langarica.
Monseñor Carlos Enrique Samaniego. Foto: María Langarica.

El obispo Carlos Enrique Samaniego, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, debe su nombre a la gran admiración que su padre sentía por dos jugadores de futbol del América, Carlos Reinoso y Enrique Borja.

“Obviamente heredé la pasión de mi padre por el futbol, hasta que me lastimé la rodilla y ahora sólo me gusta contar las anécdotas de la época en que practicaba futbol”.

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Una terrible pérdida

Cuando joven tuvo que enfrentar la pérdida de sus padres. “Vivíamos en Apaseo el Grande, en Guanajuato. Cuando mis padres murieron,  mi hermana y yo nos mudamos al Estado de México para vivir con mis abuelos y mis tíos. De ellos aprendí la generosidad, la entrega y el sacrificio”.

Monseñor Carlos Enrique Samaniego. Foto: Luis Patricio/Basílica de Guadalupe

Monseñor Carlos Enrique Samaniego. Foto: Luis Patricio/Basílica de Guadalupe

“A los 19 años asistí a un retiro en el que me dijeron que me iba a encontrar con Dios, así que me acosté en el campo y comencé a platicar con Él”. Desde entonces no dejó de hacerlo. Se acercó al Nuevo Testamento y estudió sobre la vida de san Francisco de Asís.

Asegura que su familia le dio grandes lecciones y una educación variada: sus abuelos le inculcaron valores, una de sus tías le enseñó la importancia de estar siempre bien presentable y tener buenos modales; uno de sus tíos lo llevó a conocer iglesias y santuarios, y otro más le inculcó el gusto por la lucha libre.

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“Hace mucho tiempo que no voy a las luchas, pero de niño admiraba a Villano III, Canek, y otros más. Mi afición por ese deporte me ha facilitado el trato con muchas personas, me ayuda a conectar con ellos. Por ejemplo, hace poco me encontré con un ex luchador en La Lagunilla, le dije ‘yo conocí a Villano III, era mi luchador favorito’, y me contestó que él le había quitado la máscara, ese detalle ayudó a romper el hielo”.

El arte sacro y la vida consagrada

Otra de sus grandes pasiones es el arte sacro. “Es otra manera de acercarse a Dios, a través de los ojos del artista. Una de mis advocaciones favoritas es la Virgen de la Luz”, imagen que le recuerda el papel fundamental de las mujeres en la Iglesia.

Desde que fue ordenado obispo auxiliar tiene la misión de estar al tanto de las necesidades e inquietudes de las órdenes y congregaciones de Vida Consagrada en el territorio arquidiocesano.

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