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Hay 11 principios a seguir ante un caso de abuso: Cardenal Cupich

El Arzobispo de Chicago aseguró que estos principios buscan la sanación de las víctimas.
La cumbre La protección de menores en la Iglesia”, se lleva a cabo del 21 al 24 de febrero.
La cumbre La protección de menores en la Iglesia”, se lleva a cabo del 21 al 24 de febrero.

Durante el segundo día del encuentro sobre La Protección de los menores en la Iglesia, el Cardenal Blase J. Cupich, Arzobispo de Chicago y uno de los organizadores del encuentro, dio a conocer una propuesta de 11 principios básicos para la rendición de cuentas que las conferencias episcopales deberían seguir cuando se presente un caso de abuso sexual

“La tarea que tenemos ante nosotros es centrar estos principios en el diseño de estructuras institucionales y legales específicas con el fin de crear una obligación de rendir cuentas genuina en los casos relacionados con la mala conducta de los obispos y superiores religiosos, y el mal manejo de los casos de abuso infantil”, dijo el Cardenal Cupich.

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Estos son los 11 principios de rendición de cuentas que, de acuerdo con el Arzobispo de Chicago, todas las conferencias episcopales deberían incluir al momento de investigar conductas potencialmente ilícitas de los obispos:

1. Las víctimas y sus familias, así como las personas que presentan la acusación, necesitan ser tratadas con dignidad y respeto, y deben recibir una atención pastoral adecuada. Se deben hacer esfuerzos para asegurar que las víctimas reciban consejería psicológica y otro tipo de apoyo, que creo que debe ser financiado por la diócesis del obispo acusado.

2. La denuncia de un delito no debe verse obstaculizada por el secreto oficial o por normas de confidencialidad.

3. Ninguna persona debe ser discriminada o sufrir represalias sobre la base de la denuncia de una acusación contra un obispo a las autoridades eclesiásticas.

4. Se debe prestar la debida atención a la inclusión de mujeres y hombres laicos competentes y con experiencia en el proceso de principio a fin, por respeto a los principios de obligación de rendir cuentas y de transparencia que he señalado anteriormente.

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5. Siempre que esté justificado, y en cualquier momento durante la investigación, el Metropolitano debe poder recomendar a la congregación romana competente que se adopten las medidas cautelares apropiadas, incluido el alejamiento temporal y público del acusado de su cargo.

6. El Metropolitano puede solicitar a la Santa Sede autorización para investigar. La naturaleza exacta de la investigación, ya sea penal o administrativa, dependerá de las acusaciones. Esta petición debe ser enviada sin demora y la congregación debe responder sin demora.

7. Después de que el Metropolitano reciba la autorización, debe reunir toda la información relevante de manera expedita, en colaboración con expertos profesionales, para asegurar la ejecución profesional y veloz de la investigación y concluirla rápidamente.

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8. Toda investigación debe llevarse a cabo con el debido respeto a la privacidad y el buen nombre de todas las personas involucradas. Esto no impide, sin embargo, que la Conferencia Episcopal adopte normas para informar a los fieles de la acusación contra el obispo en cualquier etapa del proceso. Al mismo tiempo, es importante que se conceda al acusado la presunción de inocencia durante la investigación.

9. Una vez finalizada la investigación, el Metropolitano remitirá el acta, incluyendo toda la información recopilada con la ayuda de expertos laicos, junto con su votum, si así se solicita, a la Santa Sede.

10. Se puede establecer un fondo común a nivel nacional, regional o provincial para cubrir los gastos de las investigaciones a los obispos, teniendo debidamente en cuenta las normas de derecho canónico para su administración.

11. La competencia del Metropolitano normalmente cesaría una vez que la investigación se haya completado, pero podría extenderse para asegurar un cuidado pastoral continuo, o por otras razones específicas. La tramitación del caso de un obispo procede a partir de este punto de acuerdo con las normas del derecho universal. De acuerdo con el derecho canónico, la Santa Sede llevará el caso de un Obispo a sí misma para su resolución mediante un proceso administrativo o penal u otra disposición, o bien la Santa Sede podrá devolver el caso al Metropolitano con instrucciones adicionales sobre cómo proceder.

Con información de Vatican News