El Vaticano defiende ante la ONU el derecho a la vida

El representante del Vaticano ante la ONU, Monseñor Paul Richard Gallagher, aseguró que los derechos humanos no pueden separarse de los valores fundamentales.
Monseñor Paul Richard Gallagher. Foto: https://news.un.org/
Monseñor Paul Richard Gallagher. Foto: https://news.un.org/

El Secretario vaticano para las Relaciones con los Estados aseguró ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas que la vida, antes de ser un derecho, es ante todo un bien que debe ser valorado y protegido.

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Monseñor Gallagher participó mediante un videomensaje, en la 46ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, que se realiza de forma virtual debido a las restricciones por la pandemia de Covid-19.


Ahí, recordó que la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de la ONU –que data de su fundación, en 1945-, reconocen implícitamente una verdad objetiva: que toda persona está dotada innata y universalmente de dignidad humana.

“Esta verdad – subrayó – no está condicionada por el tiempo, el lugar, la cultura o el contexto”.

El prelado aseguró que los derechos humanos no pueden separarse de los valores universales, pues cuando es oso sucede, “las instituciones de derechos humanos se vuelven susceptibles a las modas, visiones o ideologías imperantes”.

“En ese contexto de derechos desprovistos de valores, los sistemas pueden imponer obligaciones o sanciones que nunca fueron previstas por los Estados partes, lo que puede contradecir los valores que se supone que deben promover”.

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El prelado añadió que incluso “pueden atreverse a crear los llamados ‘nuevos’ derechos que carecen de un fundamento objetivo, alejándose así de su propósito de servir a la dignidad humana”.

El representante del Vaticano ante la ONU celebró que, en las últimas décadas, el derecho a la vida se ha ampliado progresivamente con la lucha contra los actos de tortura, las desapariciones forzadas y la pena de muerte; y con la protección de los ancianos, los emigrantes,  los niños y la maternidad.

En cambio, alertó, que existe un riesgo real “de socavar el valor que un derecho pretende defender cuando se separa de su base fundamental”, y puso como ejemplo un presedente en las obser observaciones generales 36 del Comité de Derechos Humanos sobre el derecho a la vida, que “lejos de proteger la vida y la dignidad humanas, tergiversa su significado para implicar el derecho al suicidio asistido y a acabar con la vida de los niños no nacidos”.

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