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El Obispo Pedro Casaldáliga, poeta y servidor de los más pobres de Brasil

El misionero claretiano de origen catalán falleció debido a un cuadro respiratorio.
Monseñor Pedro Casaldáliga, obispo emérito de la Prelatura de San Félix de Araguaia
Monseñor Pedro Casaldáliga, obispo emérito de la Prelatura de San Félix de Araguaia

Monseñor Pedro Casaldáliga Pla, obispo emérito de la Prelatura de San Félix de Araguaia, en Brasil, y misionero claretiano de origen catalán, falleció el pasado sábado 8 de agosto en Sao Paulo, luego de una vida en que se distinguió por ser defensor de los derechos humanos de los pueblos indígenas de la Amazonia.

La prelatura de San Félix de Araguaia dio a conocer que la causa del fallecimiento fue un cuadro respiratorio por el que tuvo que ser internado desde el martes 4 de agosto; además, el obispo emérito ya estaba debilitado debido al párkinson que sufría desde hace varios años.


Sus primeros años como misionero en Brasil

Pedro Casaldáliga nació en Balsareny, en Barcelona, ​​España, el 16 de febrero de 1928. Se incorporó a la Congregación Claretiana en 1943, y fue ordenado sacerdote en Montjuïc, Barcelona, ​ el 31 de mayo de 1952.

En 1968 fue enviado a Brasil para fundar una misión claretiana en el estado de Mato Grosso, una región con un alto grado de analfabetismo, marginación social, donde los asesinatos eran comunes, señala la Conferencia de Obispos de Brasil en el comunicado en que dieron a conocer el fallecimiento.

A partir de su llegada a esta región de Brasil, monseñor Pedro Casaldáliga defendió los derechos de los campesinos sin tierra y los indígenas del Brasil, enfrentándose a terratenientes. Desde un inicio rechazó las prácticas esclavistas y denunció los maltratos que los terratenientes cometían contra los indígenas. Construyó escuelas y dispensarios para atenderlos.

Rápidamente comenzó a ganar popularidad entre ellos. En 1970 fue nombrado administrador apostólico y un año después, el 27 de agosto de 1971, el Papa Pablo VI lo nombró obispo prelado de San Félix de Araguaia.

El diario español El País en una nota sobre su vida, publicada en 2018, lo llama ‘el español más admirado del mundo católico’, y recuerda que ya siendo obispo entre sus prácticas estaba la de dejar la puerta principal de su casa abierta por si alguien sin hogar necesitaba usar un catre, el cual siempre tenía disponible.

Su lema era “No poseer nada, no llevar nada, no pedir nada, no callar nada y, de paso, no matar nada”.

Su defensa de los indígenas le convirtió en objeto de numerosas amenazas de muerte, y también presenció como otros que lo apoyaron fueron asesinados. El 12 de octubre de 1976, en Ribeirão Cascalheira, en la región del Mato Grosso, le informaron que dos mujeres estaban siendo torturadas en la comisaría local. Entonces se dirigió al lugar con el sacerdote jesuita João Bosco Penido Burnier para pedir su liberación. Sostuvieron una discusión con la policía que terminó en el asesinato del padre Burnier. En ese lugar se construyó una iglesia en su memoria.

Su labor como escritor

Además, monseñor Pedro Casaldáliga fue poeta y autor de más de cerca de 40 obras sobre antropología, sociología y ecología. Fue un exponente de la Teología de la Liberación y en el año 2000, la Universidad Estatal de Campinas lo reconoció con el título de Doctor Honoris Causa.

En 2014 obtuvo el título de Doctor Honoris Causa por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo

En 2005 presentó su dimisión al cumplir con lo estipulado en el Código de Derecho Canónico. El Papa san Juan Pablo II la aceptó el 2 de febrero de 2005.

“Como Obispo Emérito nunca dejó de acompañar a su comunidad”, señaló el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en un comunicado en que lamentaron el fallecimiento.

“Don Pedro Casáldaliga hoy nos deja para encontrarse con el Padre, la verdadera esperanza y el supremo administrador de esa justicia por la que siempre trabajó y anheló para los desposeídos, las víctimas de los regímenes ideológicos y políticos en Brasil”, señaló la Conferencia.

Por su parte, la la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil dijo:  “Don Pedro marcó su vida por la solidaridad hacia los más pobres y sufrientes, haciendo de su ministerio, su poesía y su vida un canto solidario. Preocupado por “no tener nada, no llevar nada, no pedir nada, callar y, sobre todo, no matar nada”, contempla ahora al Dios de la Vida, a quien buscaba servir en cada pobre, en cada sufriente”.

Monseñor Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) lamentó el fallecimiento.

Su entierro será en los próximos días en Félix de Araguaia.

Con información de Vatican News. 

 

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