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Benedicto XVI reflexiona sobre la grandeza de san Juan Pablo II

“La grandeza evidente en León Magno y Gregorio Magno es ciertamente visible también en Juan Pablo II”.
El Papa Juan Pablo II con el entonces cardenal Joseph Ratzinger

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En la historia de la Iglesia sólo dos papas -León I (440-461) y Gregorio I (590-604)- llevan en su nombre el epíteto de ‘magnos’, y no cabe duda de que el pontificado de Juan Pablo II tiene similitudes importantes con ambos predecesores, aseguró el Papa Emérito, Benedicto XVI.

En una bella carta dirigida a los obispos polacos, con motivo del centenario de su nacimiento, el Papa Ratzinger reflexionó sobre la importancia del pontificado de Juan Pablo II en la historia reciente de la Iglesia; y recordó que, tras su fallecimiento, en la Plaza de San Pedro diversas pancartas pedían que se le declarara ‘santo súbito’ mientras que en algunos círculos intelectuales se discutió la idea de otorgarle el título de ‘Magno’.

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La palabra ‘santo’ –explica Benedicto XVI- indica la esfera de Dios y la palabra ‘magno’ la dimensión humana.

Finalmente, Juan Pablo II llegó a los altares en muy poco tiempo, aunque siguiendo las reglas aplicables. En cambio, el título de ‘magno’, en cambio, es más difícil de determinar.

Para ello, el Papa Ratzinger recordó cómo, a través del diálogo, León I convenció a Atila para que perdonara a Roma. “Desarmado, sin poder militar o político, sino por el solo poder de la convicción por su fe, logró convencer al temido tirano para que perdonara a Roma. El espíritu demostró ser más fuerte en la lucha entre espíritu y poder”.

Aunque Gregorio I no tuvo un éxito tan espectacular, -continúa el Papa Emérito- también logró proteger a Roma contra los lombardos, de nuevo al oponerse el espíritu al poder y alcanzar la victoria del espíritu.

“La grandeza evidente en León I y Gregorio I es ciertamente visible también en Juan Pablo II”, afirmó, tras recordar su influencia fundamental en la caída del comunismo en 1989.

“Es indiscutible que la fe del Papa fue un elemento esencial en el derrumbe del poder comunista. Así que la grandeza evidente en León I y Gregorio I es ciertamente visible también en Juan Pablo II.

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¿El título de ‘Magno’ prevalecerá en el papa polaco? El Papa Benedicto pide dejar sin respuesta esa pregunta, aunque asegura que “es cierto que el poder y la bondad de Dios se hicieron visibles para todos nosotros en Juan Pablo II.

“En un momento en que la Iglesia sufre una vez más la aflicción del mal, este es para nosotros un signo de esperanza y confianza”.

El Papa de la Misericordia

En su carta, Benedicto XVI aseguró que su predecesor se presenta como “un padre que nos deja ver la misericordia y la bondad de Dios”.

“Gracias a Cristo resucitado, la misericordia de Dios es para todos”, recuerda el Papa emérito, y “todos deben saber que la misericordia de Dios al final se revelará más fuerte que nuestra debilidad”.

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Aquí – observa Ratzinger – debemos encontrar la unidad interior del mensaje de Juan Pablo II y las intenciones fundamentales del Papa Francisco: al contrario de lo que se dice a veces, Juan Pablo II no es un rigorista moral. Demostrando la importancia esencial de la misericordia divina, nos da la oportunidad de aceptar las exigencias morales impuestas al hombre, aunque nunca podamos satisfacerle plenamente. Nuestros esfuerzos morales se emprenden a la luz de la misericordia de Dios, que se revela como una fuerza que cura nuestra debilidad”, finalizó.

 

Con información de Rome Reports

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