Historias de Fe

Odiaba a Jesús, hasta que se ‘halló’ con Él en el Himalaya

María odiaba todo lo relacionado con la Iglesia, hasta que tuvo un encuentro con Jesús.
Se convirtió en el Himalaya
María del Himalaya, una historia de conversión.

Hace un par de meses, mientras se encontraba contemplando una imagen de la Virgen de Guadalupe en su natal España, sintió que la “Morenita del Tepeyac” le hacía una pregunta: “¿Irías allá, adonde mis hijos mexicanos?”. E inmediatamente le dio su respuesta: “Sí, Madre. Adonde me lleves voy”. Una semana más tarde, comprobó que la petición de la Virgen era real, cuando una persona de México la contactó para que viniera al país a hablar sobre su historia de conversión, por la cual recibió en Nepal el nombre de María del Himalaya.

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Un pasado en sombras

María no tenía ningún vínculo con la religión; más aún, odiaba todo lo que “oliera” a Iglesia, y especialmente a Jesucristo, a su cruz y a los sacerdotes, pues tenía la firme idea de que el catolicismo era el gran engaño de todos los tiempos. Como feminista, pro-aborto, pro-divorcio y “pro-todo lo que entrara en conflicto con la Iglesia”, era para ella un privilegio trabajar para una clínica abortista de renombre, empleo que además le daba para pagar la hipoteca de la casa en la que vivía con su esposo y llevar una vida cómoda.

“Yo no sentía ningún remordimiento al participar en los abortos –asegura–, pues estaba convencida de que hacía el bien. Pero eso lo terminé creyendo después de haberme repetido incontables veces que mi trabajo tenía que ver con la justicia social, con la defensa de los derechos de la mujer y con otras justificaciones que terminaron por silenciar el reclamo que en un inicio me hacía la conciencia”.

Como ella era una “profesional de los quirófanos”, los propios médicos comenzaron a decirle que tenía mucho potencial y a sugerirle hacer una especialización. Así, María decidió trasladarse a Barcelona, donde estudió Fisioterapia; al final instaló un consultorio que resultó todo un éxito y rápidamente le dio para una vida de lujos: “Me vestía con las mejores marcas, bebía de las mejores botellas, tenía para comprar lo que quería y me codeaba con gente muy adinerada. Pero también me volví muy autoritaria y controladora. Hasta que el 11 de enero de 2017 ocurrió algo inesperado: mi esposo me dejó”.

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El yugo de la soledad

Tras el abandono de su esposo, María intentó suicidarse, pero falló. Posteriormente decidió enlistarse como parte del personal sanitario convocado en Nepal para brindar atención a los afectados del terremoto. Pensaba no regresar jamás a España; su idea era morir algún día en el Himalaya.

Mientras atendía a personas afectadas en Katmandú (capital de Nepal), vio un lugar que llamó mucho su atención y sintió el deseo de ir hacia allá; preguntó qué era eso, y se enteró de que era un sitio en el que las Hermanas de la Caridad bridaban ayuda. Le explicaron que las Hermanas de la Caridad era una congregación fundada por la Madre Teresa de Calcuta. “Así que, como yo le tenía aversión a todo lo que fuera Iglesia, ya no quise ir”.

Sin embargo, ese mismo día, al ir caminando por una zona de desastre, se le acercaron dos religiosas de la congregación, una de las cuales la tomó por el brazo y le dijo que tenía que ir a un domicilio. María forcejeó para soltarse y le dijo que no iría a ningún lado; todo lo que quería era que la religiosa se fuera y la dejara en paz. Pero esa noche no pudo dormir: por alguna razón se le metió la idea de que tenía que ir adonde la religiosa le había dicho, era como una voz que no paraba de repetírselo. Y finalmente así lo hizo.

Llegó al lugar indicado a una hora en que todavía no amanecía, llamó a la puerta y fue recibida. Justo comenzaba una Misa y decidió quedarse. Cuando la celebración llevaba apenas cinco minutos, escuchó una voz que le dijo: “Bienvenida a casa”. María se sorprendió. Quiso pensar que la altitud la tenía afectada y la estaba haciendo oír cosas. Pero entonces miró hacia la enorme cruz que tenía de frente y volvió a escuchar aquella voz, que esta vez le dijo: “Bienvenida a casa. ¡Cuánto has tardado en amarme!”.

María relata que en ese instante cayó de rodillas y, con la frente apoyada en el suelo, comenzó a llorar sin parar. Se sentía como en una burbuja en la que no existía el tiempo ni el espacio. “Estábamos sólo Jesús y yo. Él, con su gran misericordia, me lavó, me perdonó, sanó mi alma, me puso en una tierra nueva y me llenó el corazón de algo que yo nunca había sentido. Hasta hoy no he perdido la sonrisa que me dejó su encuentro”.

Ella sintió que aquello había durado unos segundos; pero las religiosas le aseguraron que fueron tres horas las que estuvo en el suelo llorando, mientras ellas oraban a su alrededor. Fueron ellas mismas quienes después la llamaron María del Himalaya.

Su visita a la Virgen de Guadalupe

Al llegar a México, de las primeras cosas que hizo María del Himalaya fue ir a la Basílica. Muchos en España se enteraron de que vendría, así que le encargaron traerle a la Virgen sus oraciones.

“Pero apenas puse un pie en la Basílica –relata–, ella misma me quitó los encargos, los tomó en sus manos; ni siquiera de mis propias peticiones me acordaba. De repente subí la mirada, la vi, le dije: “Hola, Mamá”, y sólo me puse a llorar de alegría. Poderla mirar a los ojos fue impresionante. Me hice pequeñita, me gustó mucho hacerme niña con ella y sólo dejarme querer”.

María del Himalaya compartirá su testimonio de conversión en las siguientes fechas y lugares.

Domingo 25 de agosto

Seminario de Izcalli, 10:00 horas. Prolongación Río Acatlán 101, C.P. 54744, Cuautitlán Izcalli, Estado de México.

Martes 27 de agosto

Monasterio de la Visitación, 8:45 horas. Campana 47, colonia Mixcoac, C.P. 03910, CDMX.

Iglesia de Nuestra Señora de Covadonga. 19:00 horas. Avenida Paseo de las Palmas 406, Lomas de Virreyes, C.P.11000.

Miércoles 28 de agosto

Parroquia de Santa Ana, 10:00 horas. Avenida Adolfo López Mateos y Cipreses, C.P. 53240, Naucalpan de Juárez, Estado de México.

Parroquia San José María Escrivá, 19:45 horas. Joaquín Gallo 101, Colonia Santa Fe, Zedec Santa Fe. C.P. 01219, CDMX.

Jueves 29 de agosto

La Casa de Dios Padre, 18:00 horas. Cacamatzin 75, colonia Anáhuac, Segunda Sección, Metro Normal, CDMX.

Sábado 31 de agosto

Expo Santa Fe. Avenida Santa Fe 270, Colonia Santa Fe, Delegación Álvaro Obregón, CDMX. En el marco del Primer Encuentro Internacional “Rescatando el Amor”, donde María del Himalaya participará junto a otras personas que hablarán de sus impactantes testimonios de fe.