Jóvenes católicos buscan salvar área verde abandonada en la CDMX

La Sierra de Guadalupe es un área natural que ha caído en gran descuido, ello unió a los jóvenes de la Diócesis de Azcapotzalco que trabajan en una solución.
Al menos una vez al mes suben a la Sierra de Guadalupe para limpiar, reforestar y cavar brechas cortafuego, Foto: Alfredo Márquez/Desde la fe.
Al menos una vez al mes suben a la Sierra de Guadalupe para limpiar, reforestar y cavar brechas cortafuego, Foto: Alfredo Márquez/Desde la fe.

Desde hace más de tres años, un grupo de jóvenes entusiastas de la Diócesis de Azcapotzalco se ha propuesto una meta y trabaja arduamente para lograrlo: rescatar la Sierra de Guadalupe, una de las últimas áreas naturales protegidas de la Ciudad de México, con una superficie de más de 600 hectáreas, que ha sufrido un severo abandono. 

Impulsados por el Papa Francisco y su Encíclica Laudato Si’, la Pastoral Juvenil y la Dimensión del Cuidado de la Creación han formado un grupo sólido y comprometido, de al menos 40 personas, que al menos un vez al mes suben a la Sierra de Guadalupe para limpiar, reforestar y cavar brechas cortafuego, pero también para forjar el carácter y fortalecer su espiritualidad.

Un compromiso que inició en 2019

“Todo comenzó en 2019 cuando la Diócesis de Azcapotzalco todavía pertenecía a la Arquidiócesis de México. En ese tiempo se llevó a cabo la Megamisión, que se enfocó en cuatro realidades, y una de ellas era la ecología”.

“Como Pastoral Juvenil, acudimos a realizar una actividad en la Sierra como parte de la Megamisión. Participamos alrededor de 80 personas, e hicimos labores de limpieza. El siguiente año lo volvimos a hacer”, dijo a Desde la fe Griselda Olmos Montiel, responsable de la Dimensión del Cuidado de la Creación e integrante de la Pastoral Juvenil.

Su labor de reforestación inició en 2019 y no ha parado. Fotos: Alfredo Márquez / DLF

Su labor de reforestación inició en 2019 y no ha parado. Fotos: Alfredo Márquez / DLF

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Recibieron el apoyo del profesor Ignacio Tinajeros, de los Amigos del Árbol de Cuautepec, un colectivo que ha trabajado por más de 30 años en favor de la Sierra de Guadalupe. Pero cuando lo volvieron a buscar, el profesor les hizo un comentario que hizo ‘clic’ entre ellos: “nos dijo que subir a la Sierra una vez al año podría ser muy bonito, pero que en realidad no ayudaba mucho. De ahí nació el compromiso de subir, por lo menos, una vez al mes”.

Los jóvenes hicieron el compromiso de al menos subir a la Sierra de Guadalupe una vez al mes. Foto: Alfredo Márquez/DLF

Los jóvenes hicieron el compromiso de al menos subir a la Sierra de Guadalupe una vez al mes. Foto: Alfredo Márquez/DLF

 

Han sembrado más de 2,000 arboles en la Sierra de Guadalupe

Actualmente han sembrado más de 2000 árboles y cactáceas, todos nativos de la Sierra, un trabajo que rápidamente llamó la atención del Obispo de la Diócesis, monseñor Adolfo Miguel Castaño Fonseca, quien ha abrazado e impulsado la iniciativa, acompañando en varias ocasiones al grupo, y creando la Dimensión del Cuidado de la Creación, que forma parte de la Pastoral Social de esa diócesis.

“Creemos que es importante sensibilizar y crear conciencia de que la Creación es un don de Dios, como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato Sí’”, dijo a Desde la fe Mons. Castaño Fonseca, en una de sus visitas a la Sierra, el pasado 2 de julio.

“También somos criaturas de Dios, evidentemente en el nivel más alto de la creación porque somos imagen y semejanza, y somos hijos de Dios, pero al fin y al cabo somos parte también de este proyecto creador del Señor (…) debemos sensibilizarnos y descubrir este valor”.

Su labor es una manera de hacer conciencia de que la Creación es un don de Dios, como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato Sí’. Fotos: Alfredo Márquez / DLF

Su labor es una manera de hacer conciencia de que la Creación es un don de Dios, como dice el Papa Francisco en su Encíclica Laudato Sí’. Fotos: Alfredo Márquez / DLF

En Azcapotzalco, la Pastoral Juvenil y la Dimensión del Cuidado de la Creación trabajan de la mano, pues -como asegura el Obispo-, “los adolescentes y los jóvenes son el impulso, son el motor, son quienes pueden motivar e incentivar más estas iniciativas”.

Hasta el día de hoy continúan trabajando bajo el consejo del profesor Tinajeros, en mancuerna con los Amigos del Árbol y de Madre Naturaleza, otro colectivo de Cuautepec.

La presencia de Jesús en la Sierra de Guadalupe

Pero la labor de la Diócesis de Azcapotzalco en la Sierra de Guadalupe no se reduce a temas ecológicos. El sacerdote Victoriano de Jesús, mejor conocido como “padre Cheché”, es el encargado de la Pastoral Juvenil, y acompaña a los jóvenes.

“A él le encanta ver a los jóvenes en la Sierra, que se rían, que corran, que trabajen y que suden, que les dé hambre y coman con gusto, producto del trabajo físico. Aquí aprendimos a usar una herramienta, a picar el suelo, a plantar un árbol y eso provoca hambre de verdad, y así aprendemos la importancia y la dignidad del trabajo”.

Tras la labor realizada, el grupo toma un momento para comer. Foto: Alfredo Márquez/ DLF.

Tras la labor realizada, el grupo toma un momento para comer. Foto: Alfredo Márquez/ DLF.

 

“Pero hay algo que siempre, nunca lo dejamos de lado. Nunca dejamos de hacer una pregunta fundamental: ¿Hoy, en dónde viste a Jesús?”.

Las respuestas varían: algunos ven a Jesús en el hermano que les ayudó, en el sonido del viento o en alguna charla. Pero siempre hay una enseñanza. Griselda sabe que el Cuidado de la Creación es un concepto muy amplio, que no se reduce al trabajo que hacen en la Sierra de Guadalupe, pero es un paso importante.

“Hemos ido aprendiendo en el camino y hemos reflexionado mucho a la luz de la Encíclica del Papa Francisco, Laudato Si’. La Pastoral abarca mucho más que el cuidado de la Sierra, pero es sólo el inicio, estamos pensando en más cosas para ofrecer una visión ecológica más amplia e integral”, finalizó.

Su labor busca concientizar a otros jóvenes sobre las áreas verdes. Foto: Alfredo Márquez.

Su labor busca concientizar a otros jóvenes sobre las áreas verdes. Foto: Alfredo Márquez.

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