Esculpió a Jesús en un árbol seco, le dio “nueva vida” y él dejó las drogas

Pedro Ortega estuvo sumergido en el mundo de las drogas durante 30 años, 4 de los cuales vivió en la indigencia. Hoy es un hombre nuevo.
Por su situación de indigencia, no creían que Pedro Ortega pudiera esculpir a Jesús en un árbol. Foto: Especial.
Por su situación de indigencia, no creían que Pedro Ortega pudiera esculpir a Jesús en un árbol. Foto: Especial.

30 años lleva Pedro Ortega sumergido en el oscuro mundo de las drogas, y cuatro de ellos viviendo en la indigencia, cuando vio un almendro seco mientras caminaba errante por las calles de Valledupar (Colombia), y en ese momento supo que en ese árbol podía tallar la figura de Jesús crucificado.

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Muchos no creyeron que podía hacerlo, porque para ellos Pedro Ortega no era más que un vagabundo adicto a las drogas. Sin embargo, para su gran sorpresa, con sólo un par de herramientas en pocos días él concretó la obra en ese árbol ubicado en el Parque de las Madres.


Fue en 2021 cuando él se animó a esculpir a Cristo crucificado en ese encino seco. Al concluir la bella obra, Pedro Ortega le dio “nueva vida” al árbol, y justo ahí comenzó su camino de rehabilitación.

“Esta obra es una consagración -señaló Pedro Ortega al periódico El Pilón-, porque Dios le da a uno un don, y uno tiene que multiplicarlo. Yo evalué el espacio y me di cuenta de que era el lugar ideal para esculpir a Jesús. Porque un artista ve la piedra según la forma de la obra hecha, y por eso fue que escogí este árbol”.

El talento de Pedro Ortega

En la familia de Pedro Ortega hay muchos artesanos, de quienes él heredó las habilidades: hay carpinteros, ebanistas, modistas y pintores. Y hoy todos celebran su decisión de someterse a un proceso de rehabilitación.

Su tío Edwin comentó que Pedro solía entregarse a la elaboración de “sus muchas esculturas religiosas”, como las de la Virgen María y otras del Santo Ecce Homo, de gran devoción en la región.

“Dios le dio un don para que saliera adelante. Toda obra que comienza no la entrega hasta que quede lo más perfecta posible. Lo hace con un amor y dedicación incomparable”, dijo su tío Edwin al periódico El Pilón.

Nueva vida, de la mano del Señor

Mary Aponte fue una de las personas que lo apoyó cuando era un habitante de calle. Ella también valora su talento: “Él es tallador de esculturas netamente religiosas. Las vecinas del parque le dábamos cualquier cosa para que se alimentara”.

Hoy Mary Aponte asegura que el arte de Pedro Ortega merece reconocimiento internacional. Además, ella sigue muy de cerca su proceso de rehabilitación, que lleva a cabo de la mano del Señor.

Con información de Aleteia