Así es como el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe une al Atlas

Tras 70 años sin victorias, han ganado dos torneos consecutivos; Laura Kalb, esposa del presidente del Atlas, habla de las claves del éxito, entre ellas la Virgen de Guadalupe.
La imagen de la Virgen de Guadalupe ha acompañado al Atlas. Foto: Atlas.
La imagen de la Virgen de Guadalupe ha acompañado al Atlas. Foto: Atlas.

Más que merecido resulta el bicampeonato que recientemente ha conseguido el equipo Atlas, luego de 70 largos años de sequía, en los que, por cierto, “La Fiel” demostró ser una de las mejores aficiones del mundo, al mantener viva la esperanza de ver un día un equipo rojinegro consolidado, con personalidad, ganador y deseoso de seguir levantando copas de campeón. Pero, ¿cuáles han sido las claves del éxito?

Laura Kalb de Irarragorri, presidenta de la asociación civil “Ganar Sirviendo” -perteneciente a Grupo Orlegi, empresa propietaria del Atlas-, habla de las claves del éxito de la actual escuadra rojinegra:

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Pasión por el futbol

Laura Kalb es esposa de Alejandro Irarragorri, presidente del Grupo Orlegi. Sin embargo, su relación con el futbol no es sólo de hoy, sino que viene desde los primeros años de su vida. Recuerda que desde pequeña se sentaba a ver los partidos con su papá y su hermano, y desde entonces el futbol se fue convirtiendo en el deporte de sus amores.  

La imagen de la Virgen de Guadalupe ha acompañado al Atlas, Laura Kalb explica la razón. Foto: Especial

Laura Kalb explica la razón detrás del triunfo. Foto: Especial.

“Alejandro y yo -platica-, de recién casados nos fuimos a vivir a Brasil. Cuando él llegaba tarde al departamento, invariablemente me encontraba frente al televisor, pues como yo no hablaba portugués, lo que hacía era ver el futbol, toda vez que entendía perfectamente lo que estaba pasando en la cancha sin entender el idioma”.

Fue hace 16 años cuando Laura y su esposo -que es también presidente del Atlas- comenzaron a incursionar en el mundo del fútbol. De manera que ahora le ha tocado ver de cerca la manera en que se prepara un equipo triunfador, que ante todo confía en Dios y tiene una gran devoción por la Virgen de Guadalupe.

Amor por la Virgen de Guadalupe

Laura Kalb comenta que el ya célebre defensa central Anderson Santamaría tiene una imagen de la Virgen de Guadalupe, misma que ha acompañado al equipo en todos los partidos que se han disputado en las dos temporadas en que han resultado campeones.

“La llevamos al estadio, le ponemos nuestro altar; cada jugador le pone sus estampitas, sus veladoras. Y en ambas finales no sólo hemos levantado la copa, sino también a la Virgen de Guadalupe, que es nuestra Madre y está con nosotros”.

Asegura que si bien el trabajo físico y deportivo son sumamente importantes para los jugadores, también lo es el aspecto emocional, y especialmente la parte espiritual.

“En Atlas se respetan los credos y religiones de todos los jugadores. Hay algunos que no son católicos, sino cristianos, pero ellos mismos, en la Misa que tuvimos luego de salir campeones, estaban dándole gracias al Señor, porque entienden que tenemos un mismo Dios”.

Platica que, en dicha Misa, el Obispo Auxiliar felicitó a los jugadores por su perseverancia, y les hizo ver que con seguridad también el otro equipo estaba pidiéndole a Dios lo mismo: ser campeones. ¿Qué es, entonces, lo que jugó a favor del Atlas frente al equipo contrario en la final, y en general a lo largo de toda la temporada?

Ganar sirviendo

El Atlas resultó campeón luego de una sequía de 70 años sin ganar una final. Como ya había pasado mucho tiempo sin saber de campeonatos, se tuvo que impulsar en el equipo un profundo cambio de mentalidad.

“Finalmente, nuestros jugadores no tenían nada que ver con esos 70 años de sequía, era un plantel nuevo, que debía entender que era necesario trabajar verdaderamente en equipo. Y comenzó a sentirse esa mística de un equipo unido, que podía hacer grandes cosas. ¡Se lo creyeron y lo mostraron!”.

Pero principalmente -dice Laura Kalb-, el Atlas es un equipo que se ha propuesto ganar sirviendo. “Llevamos a cabo tareas de voluntariado, en las que participan tanto los integrantes de fuerzas básicas, como el equipo femenil, el primer equipo, los colaboradores, el cuerpo técnico y la directiva”.

A través de la asociación civil “Ganar Sirviendo”, todos quienes conforman la comunidad del equipo rojinegro se unen para apoyar diversas causas, como ayudar a personas con discapacidad y enfermos graves; asistir a adultos mayores; realizar acciones de solidaridad en momentos de desastres naturales; reforestar espacios, y muchas más.

“De manera que la frase ‘ganar sirviendo’ se nos ha vuelto hoy todo un estilo de vida; es decir, hay que ganar sirviendo dentro y fuera de la cancha; dentro y fuera de la oficina, dentro y fuera de casa. Creemos sinceramente que ganar sin servir, no sirve de nada”.

La importancia de la familia

Para Laura Kalb, su familia es el motor de su vida, y por eso, hace 16 años, cuando comenzaron a incursionar en el mundo del futbol, ella y su esposo decidieron que tenía que ser un trabajo familiar.

“Mis hijos nos han acompañado siempre en todos los partidos, hemos vivido esta maravillosa aventura en familia, y la vemos no sólo como negocio y entretenimiento, sino como una herramienta para ayudar a la sociedad. Por eso nos llena de satisfacción el contar también con familias unidas”.

Platica que en la reciente liguilla, tanto en cuartos de finales como en semifinales, cuando el Atlas fue de visitante, las familias de los jugadores se reunieron en el hotel de concentración y fueron a ver los partidos juntos.

“A la final, obviamente, asistieron todas las familias: papás, niños, bebés, hermanos, abuelos. Todos estaban ahí, en el Estadio Hidalgo. Y eso también fue una motivación importante para los jugadores: saber que sus familias estaban ahí apoyándolos”.

Ahorita -dice- merecidamente están todos los jugadores muy felices, disfrutando de este gran triunfo junto con sus familias.

Pedir, pero también agradecer

Laura Kalb refiere que el día de la final, ella y su familia estaban en el palco presenciando el partido muy tranquilos, orgullosos del equipo, fuera cual fuera el resultado que al final se obtuviera. “Obviamente, en los últimos minutos sentimos estrés. Claro que ya queríamos escuchar el silbatazo del árbitro; pero en general estábamos muy contentos y tranquilos.

Señala que por años habían pedido a Dios ganar el campeonato, sobre todo por la afición, que con justa razón se ha ganado el nombre de “La Fiel”, por tantos años de espera sin perder la fe.

“Desde que empezamos en esto, se lo pedíamos a Dios. Pero todo llega en el momento adecuado y por alguna razón. Y es aquí donde viene la responsabilidad de nosotros: seguir trabajando, seguir haciendo las cosas bien, y seguir dejando huella con esta mística de servicio”.

Ahora el Atlas espera venir pronto a la Ciudad de México y visitar la Basílica de Guadalupe para dar gracias a la Morenita del Tepeyac por los favores recibidos. “Siempre hay que pedir, pero también hay que agradecer”, finaliza.

"Hay que celebrar pero también agradecer"

“Hay que celebrar pero también agradecer”