Cruzó a caballo y en medio de un huracán la Sierra de Durango para salvar a su hijo

Su hijo había sido picado por un alacrán, por lo que este padre no dudó en tomarlo en brazos, subirlo a su caballo y emprender una odisea.
Este padre cruzó a caballo la sierra de Durango para salvarle la vida a su hijo
Este padre cruzó a caballo la sierra de Durango para salvarle la vida a su hijo / Foto: Especial

Con la fe y el amor todo se puede. Un padre desesperado no dudó un solo instante en atravesar la Sierra de Durango y enfrentarse a los vientos máximos de 140 kilómetros por hora que acompañaban al huracán “Orlene” para llevar a un hospital a su hijo de tres años, quien corría el riesgo de morir luego de ser picado por un alacrán.

La odisea que realizó este preocupado padre le llevó seis horas, las primeras tres montado a caballo y cargando a su pequeño en brazos y quien ya mostraba los efectos que el veneno le estaba provocando a su cuerpo; las otras tres horas las realizaron en un vehículo, luego de que convenciera al conductor de llevarlos y pagarle 2 mil pesos.

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Se aferró a la esperanza

El recorrido que realizó esta desesperada persona, y cuyo nombre no se ha revelado, inició en la comunidad de Los Ángeles, Pueblo Nuevo, Durango, que hasta el 2020 contaba con 98 habitantes, y la cual carece de un médico general para atender a la escasa población.

Aferrado a la esperanza de encontrar la atención médica que requería su menor, el hombre lo tomó, montó su caballo y durante tres horas cruzó la Sierra de Durango hasta alcanzar el poblado de La Rastra, ubicado en la parte alta del municipio de El Rosario, Sinaloa.

Desesperado porque el niño presentaba ya signos graves por el veneno, buscó ayuda entre los pobladores, hasta que encontró a una persona que contaba con un vehículo y logró convencerla, a cambio de 2 mil pesos, de que los trasladara al hospital regional, ubicado a tres horas más de distancia.

Salvado y hambriento

Luego de más de seis horas de viaje, y con la enorme preocupación de su padre, el menor de tres años fue ingresado en el Hospital Integral del municipio de El Rosario, Sinaloa, donde el personal médico logró estabilizarlo y salvarlo.

Una vez recuperado de las dos picaduras de alacrán, lo primero que pidió el pequeño a los doctores del nosocomio fue que le llevaran unos tacos, porque tenía hambre.

Cabe destacar que el Hospital Integral de El Rosario, además de presentar problemas en su infraestructura, escasez de personal especializado y de equipamiento para practicar cirugías, también fue golpeado por los efectos del huracán “Orlene”.

Con información de El Universal 

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