¿Se vale pedirle a Dios que gane la Selección Mexicana?
¿Eres de los que reza para que gane la Selección Mexicana? ¿Te decepcionas y sufres cuando no ocurre así?
Con la cuenta regresiva para la Copa Mundial de la FIFA 2026, que tendrá a México como una de sus sedes, vuelve una pregunta que muchos aficionados creyentes se hacen cada cuatro años: ¿es válido pedirle a Dios que gane la Selección Mexicana?
La respuesta es sí, pero con una importante aclaración.
De acuerdo con el padre Salvador Barba, sacerdote de la Arquidiócesis de México, los fieles pueden encomendar a Dios sus alegrías, preocupaciones e ilusiones, incluido el deseo de ver triunfar a su equipo favorito. Sin embargo, recordó que el resultado de una competencia deportiva depende principalmente del esfuerzo, la preparación y el desempeño de quienes participan.
“Sí se vale pedir, sí se vale orar, pero siempre sujetos a la voluntad de Dios y al esfuerzo del hombre”, explicó.
El sacerdote recordó que durante los años mundialistas es común que los aficionados expresen su fe junto con su pasión deportiva. Muchos visitan la Basílica de Guadalupe, participan en celebraciones religiosas o rezan por los futbolistas que representarán a su país.
No obstante, advirtió que la oración no debe entenderse como una forma de obtener ventajas deportivas ni de condicionar la acción de Dios.
“Dios no cumple antojos ni endereza jorobados”, señaló, retomando un dicho popular para explicar que Dios busca siempre el bien de todos sus hijos.
Además, recordó que los seguidores de todas las selecciones también rezan y piden por sus equipos, por lo que el resultado de un partido no puede interpretarse como una señal de que Dios favorece a unos sobre otros.
Dios escucha, pero no siempre concede lo que queremos
El sacerdote explicó que Dios escucha siempre las oraciones de sus hijos, pero distingue entre las verdaderas necesidades y los deseos personales.
“El fútbol y el que gane alguien no son necesidades. Es un gusto. Entonces, no es que Dios no oiga. A veces nos da gusto y a veces no, pero de que escucha y presta atención, sí”, afirmó.
Por ello, invitó a vivir la afición deportiva con serenidad, evitando frustraciones, enojos o divisiones cuando los resultados no son los esperados.
Una oración por la paz y la convivencia
Más allá de pedir una victoria para México, el sacerdote propuso una intención que considera aún más importante para el Mundial 2026: rezar para que el torneo sea una experiencia de paz, encuentro y fraternidad entre los pueblos.
“Quizás complementando la oración sería pedir que no haya problemas, que no haya conflictos, que la pasión no nos vaya a cegar”, señaló.
Asimismo, destacó que México tiene la oportunidad de mostrar al mundo su hospitalidad y capacidad de acogida como país anfitrión.
“Compartiremos esta alegría de un Mundial para acercar las distancias y no para generar choques, conflictos y amarguras”, comentó.
Finalmente, hizo un llamado a que los aficionados vivan la competencia con respeto, evitando la violencia, los excesos y el fanatismo.
“Que todos salgamos ganando a través de un buen espectáculo, de unos buenos partidos; que se mantengan la paz, la alegría y el júbilo”, concluyó.
Porque, aunque muchos sueñan con ver a México levantar la copa, el verdadero triunfo será que el Mundial fortalezca la convivencia, el respeto y la fraternidad entre quienes lo viven dentro y fuera de la cancha.
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