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¿Ángeles trabajando el campo? La historia detrás de la capilla de San Isidro Labrador en la Catedral Metropolitana

Dedicada en 1627, la Capilla de san Isidro Labrador en la Catedral Metropolitana de México refleja la devoción del santo agricultor entre yeserías del siglo XVII, arte barroco y piedad popular viva hasta hoy.

14 mayo, 2026
¿Ángeles trabajando el campo? La historia detrás de la capilla de San Isidro Labrador en la Catedral Metropolitana
Capilla de San Isidro Labrador en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, espacio que conserva la devoción novohispana al santo patrono de los campesinos. Foto: Luis Aldana
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Bajo el sol implacable, con la tierra ardiente bajo los pies y las manos abiertas en ampollas, san Isidro Labrador araba los campos de Madrid. Algunos vecinos lo acusaron entonces de descuidar su labor por pasar largas horas en oración. Su amo, intrigado, decidió observarlo en secreto y, según la tradición, vio a dos ángeles guiando el arado mientras el labrador permanecía de rodillas, absorto en Dios. Aquella escena revelaba el corazón de un hombre que había aprendido a sembrar el cielo en la tierra de cada día.

Quizá por eso, cuando la Ciudad de México apenas se levantaba sobre los cimientos de la antigua Tenochtitlan, la devoción a san Isidro Labrador encontró lugar dentro de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Hacia 1627 se dedicó a este santo campesino una pequeña capilla devocional en la Catedral Metropolitana, que con el paso de los siglos cambiaría de función y de fisonomía, pero no objetivo central de ser un espacio de oración y devoción popular para los trabajadores del campo. Hoy, la Capilla de san Isidro Labrador permanece como testimonio de cómo la piedad del campo echó raíces entre arquitectura barroca y yeserías del siglo XVII.

De capilla a sacristía: los cambios de función

De acuerdo con el libro “Cómo vemos la Catedral Metropolitana de México y su Sagrario en el siglo XXI”, poco después de su dedicación, la capilla adquirió un papel práctico dentro del conjunto catedralicio. Hacia 1640 comenzó a utilizarse como sacristía del Sagrario Metropolitano, pues la parroquia fue instalada en la capilla contigua, dedicada a Nuestra Señora de las Angustias de Granada. Esta función se mantuvo por más de un siglo.

Durante ese periodo se realizaron adaptaciones arquitectónicas, por ejemplo, en el muro oriente se abrió una puerta para dar acceso al bautisterio construido detrás de la parroquia. Cuando en 1768 se concluyó el nuevo Sagrario Metropolitano, la capilla dejó de funcionar como sacristía, aunque se decidió conservar los accesos creados entre catedral, sagrario y bautisterio, evidencia de la compleja articulación espacial del conjunto.

cúpula capilla de San Isidro
Bóveda de la Capilla de San Isidro Labrador, es un claro ejemplo de arquitectura sacra virreinal de la Catedral Metropolitana. Foto: Luis Aldana.

Una bóveda única en la Catedral

El rasgo artístico más notable de la capilla es su bóveda. Se trata de la única bóveda de la Catedral revestida con labor de yesería, realizada desde 1627 como copia de un modelo manierista. Está dividida en cuatro secciones con relieves que representan tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, y una cardinal: la Justicia.

Esta decoración aporta a la capilla un carácter singular dentro del recorrido, pues es un espacio más íntimo, de escala devocional, donde la ornamentación no abruma, al contrario, envuelve.

La portada barroca hacia el Sagrario

Al reorganizarse el conjunto tras la conclusión del Sagrario en 1768, en los muros se dispusieron además pinturas devocionales, un óleo del Divino Niño Jesús de Atocha y la imagen de la Divina Providencia, cuya devoción se celebra el 31 de diciembre y el primer día de cada mes, con oraciones de confianza en el sustento y la protección divina.

Aunque la capilla perdió su función litúrgica original, desde septiembre de 2004 volvió a su vocación espiritual como capilla devocional abierta a diversas advocaciones. En el muro norte, donde en 1965 se colocó el Santo Cristo Señor del Veneno, posteriormente trasladado al Altar del Perdón, donde actualmente se encuentra, se añadió en 2004 una pintura del Señor de la Misericordia, vinculada a la espiritualidad difundida desde 1931 sobre la misericordia y el perdón de Cristo.

Actualmente la capilla de san Isidro Labrador reúne distintas expresiones de piedad que reflejan la continuidad de la fe popular a lo largo del tiempo.

Capilla de San Isidro en Catedral
En el retablo destaca la escultura de san Isidro, realizada en madera tallada y policromada por Clemente Terrazas en 1809. Foto: Luis Aldana

El retablo y la imagen del santo agricultor

La presencia de san Isidro Labrador en la Catedral se vincula también con el retablo que originalmente estuvo en el Sagrario Metropolitano y antes en la iglesia jesuita de San Pedro y San Pablo. Colocado en 1962 y dividido en dos secciones por sus líneas de ensamblaje, el conjunto alberga varias imágenes devocionales, entre ellas Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, san Antonio de Padua y santa Rita de Casia.

Destaca la escultura de san Isidro, realizada en madera tallada y policromada por Clemente Terrazas en 1809. El santo aparece con los atributos del campesino cristiano: herramienta agrícola y actitud humilde, recordando su condición de patrono de los labradores y benefactor de los campos.

En apariencia modesta frente a las grandes capillas que rodean la Catedral, la de san Isidro Labrador encierra una profunda resonancia simbólica. El santo que araba mientras oraba representa la santificación del trabajo cotidiano, la unión entre esfuerzo humano y gracia divina. Su presencia en la Catedral de México revela cómo, desde los primeros siglos novohispanos, la fe del campo también encontró hogar en el centro religioso de la ciudad.

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Autor

Periodista con más de 20 años de trayectoria, titulada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. A lo largo de su carrera ha colaborado en reconocidos medios nacionales como Milenio, El Universal, Revista Alto Nivel, entre otros. Su trabajo se ha enfocado en temas sociales, culturales y de interés humano.