México

Los misioneros enfermos que ayudan a otros a superar el dolor

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  • La Unión de Enfermos Misioneros México (UEM) prepara visitadores que dan atención emocional a personas enfermas y a sus familias.

Por Cynthia Fabila

Silvia Pérez Maldonado trabajó por más de 30 años con enfermos y heridos en África, particularmente en Angola, país que durante mucho tiempo estuvo en guerra. “A esta gente los médicos nos les daban esperanzas de vida; sin embargo, era sorprendente su recuperación gracias al trabajo y dedicación de enfermeras y voluntarios; esos son milagros que la humanidad duda que existan”.

Silvia es una religiosa a quien se le conoce como la hermana Veda. Desde pequeña tenía la inquietud de ser médico, pero la situación económica de su familia no lo permitió, así que estudió enfermería. Al tomar los hábitos, y dada su profesión, la trasladaron en 1985 a una misión en Angola.

“Ahí recibíamos también a muchos jóvenes que llegaban de la guerra, la mayoría amputados. Era muy doloroso ver su condiciones, sobre todo el sufrimiento de la familia. Ahí es donde se hace ver la verdadera persona de Cristo; yo le pedía a Dios fortaleza para transmitirla al paciente y a la familia”.

Actualmente la hermana Veda es coordinadora de la Unión de Enfermos Misioneros México (UEM), organización fundada en Francia, en 1928, por Margarita Godet, con la finalidad de propagar la sensibilidad de los agentes de pastoral a favor de los enfermos y más necesitados, y para que ofrezcan su dolor y sufrimiento por la misión ad gente.

La UEM llegó a México en 1942, y al día de hoy está presentes en casi todas las diócesis del país, ofreciendo talleres para explicar a los interesados el objetivo de ser un enfermo misionero y los compromisos que adquieren como visitadores.

“El requisito principal de esta misión –dice– es que el voluntario ofrezca su dolor a Dios para hacer un apostolado y, a través de éste, ayudar a otro enfermo a sanar su espíritu, para que este último, si así lo desea, pueda unirse a la UEM”.

Sufrimiento compartido

Explica la hermana Veda que la capacitación a los visitadores se basa en el Evangelio y en la “Carta a los enfermos” de Juan Pablo II. También se les explica la forma en que deben dirigirse a los dolientes y a sus familiares. “Al ser el visitador una persona que sufre y entiende el dolor del paciente, el trabajo resulta exitoso. No se puede hacer de otra forma”.

La religiosa detalló que actualmente se trabaja en una nueva edición del libro de cabecera de la UEM, Amigo del que sufre, el cual no estará dirigido sólo a los visitadores de enfermos, sino también a los médicos, enfermeras y cualquier persona que tenga una relación con los dolientes. Esta nueva versión estará lista a finales de 2019.