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La persecución religiosa también se vive en México: ACN

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  • La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada considera que en el país la persecución religiosa se vive desde los actos de violencia hasta de las acciones poco visibles.

Melva Navarro y Alejandro Feregrino

Si bien la situación es muy distinta a lo que ocurre en Irak o Siria, en México la Iglesia católica también sufre y es perseguida, aseguró la directora nacional de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, Julieta Appendini.

“La persecución religiosa se vive en todo el mundo de distintas maneras, la más cercana o la que vemos así de golpe es la que pasa en Medio Oriente o en África, pero aquí en México la vivimos”.

Ayuda a la Iglesia Necesitada es una fundación internacional que tiene la misión de apoyar a la Iglesia católica en su misión evangelizadora, principalmente en los lugares que sufren necesidad o persecución. Tienen proyectos en México desde 1964 y una oficina permanente desde hace tres años.

En entrevista con Desde la Fe, Appendini, quien durante 10 años fue misionera en comunidades rurales de Veracruz, recordó que el clero también se ha visto afectado por el clima de violencia que vive el país.

En lo que va del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto han sido asesinados 26 presbíteros en todo el territorio nacional.

Appendini estima que “80% de ellos son sacerdotes que han hecho labores en temas de educación y salud, que han estado metidos en temas de concientización de la gente y hay razones por las cuáles, (algunos grupos o personas), consideran que hay que matarlos” alertó.

Tan solo en 2018 han perdido la vida en circunstancias violentas siete presbíteros.

La violencia también ha provocado que miles de católicos sientan miedo de salir de su casa para ir a misa a ciertas horas.

Otro tipo de persecución que viven los católicos mexicanos es el miedo a manifestar sus creencias en ciertos ambientes, por temor a críticas o agresiones.

“Vivimos una persecución de baja intensidad, como yo le llamo, es decir, el ambiente en el que estamos, las leyes que tenemos, la forma de nuestra sociedad lleva a que los católicos, sin darse cuenta, prefieran ser católicos solo en su casa o en un lugar seguro”.

“Yo preguntaba a seminaristas, el otro día, cuando les daba una conferencia, ¿quién de ustedes por una situación en la que se encontró prefirió decir que no era seminarista? Y tres levantaron la mano” finalizó.

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