México

La ciencia tiene como límite el respeto a la dignidad humana: Obispo de Bilbao

Carlos Villa Roiz

En el marco de la celebración de los 50 años de la Encúclica Humanae Vitae del Papa Paulo VI, la Universidad Pontificia de México realizó un congreso teológico pastoral titulado “Para que tengan vida, Retos y perspectivas” de este documento, en el que participaron especialistas de varios países.

Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao, España, señaló que “tenemos que descubrir aquellos elementos fundamentales que nos aporta la Encíclica Humanae Vitae como es el caso de la verdad y la bondad del amor conyugal y la paternidad responsable en la procreación. El papa Francisco nos recuerda que esta Encíclica fue profética y que estamos llamados a redescubrirla,  leerla y hacerla nuestra.”

Explicó: “Paulo VI no solo acogió ese mandato del Concilio sino que también respondió al medio cultural que se vivía entonces en el que se vivía una revolución sexual, un feminismo que ha atravesado por diversas etapas y se va radicalizando cada vez más, y la hipótesis expuesta por Maltus quien hablaba de un crecimiento exponencial de la población lo que supuestamente amenazaba a la humanidad por la supuesta falta de alimentos; por lo tanto, se pensaba que se debía limitar a la población.

En aquellos años, también se vivía el imperativo tecnológico y una ciencia que se pensaba todo poderosa, que era capaz de manipular todos los elementos de la realidad. Pero toda actividad debe tener como referente la dignidad humana y por lo tanto la gente y la ciencia tienen límites: la dignidad humana. La ciencia está al servicio del ser humano y no al revés. El Papa Paulo VI puso en la mesa y hablaba de una ciencia humana y humanizadora, capaz de producir un progreso verdadero, de la persona y de la sociedad. ”

El Obispo de Bilbao señaló que la fe y la ciencia tienen una misma fuente que es la sabiduría de Dios, y recordó palabras de San  Juan Pablo II, en el sentido de que ambas no están reñidas sino que se complementan e iluminan mutuamente.

“Ser cristiano es aceptar la vida del Señor Jesús, es ser su discípulo, seguirle de cerca. Él dijo: yo he venido para que tengáis vida. El Evangelio es generador de vida y el aborto forma parte de la cultura de la muerte, del descarte como dice el Papa Francisco. La Iglesia propone caminos de solución y por ejemplo, cuando una mujer embarazada y tiene serios problemas, lo que hay que hacer es acompañarla, acogerla, tratar de solucionar sus problemas y los de su hijo. Es contradictorio decir soy creyente, acepto la cultura de la vida pero defiendo la cultura de la muerte, la del descarte.”

Por su parte, el Padre Mario Ángel Flores, Rector de la Universidad Pontificia, habló de la importancia de este documento cuya vigencia ha sido analizada a detalle en este congreso.