México

Cómo opera la Iglesia en casos de emergencia

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La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) presentó este miércoles un plan de tres fases donde esclarece los lineamientos que debe de seguir la Iglesia para apoyar a la sociedad de manera oportuna en caso de emergencia.

Con motivo de los 33 años del sismo de 1985 y el primer aniversario del de 2017, la CEM, con el apoyo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (Cáritas Mexicana) presentó su Plan Institucional para Emergencias.

“En el mes de septiembre de 2017, la Iglesia Católica se conmovió ante la emergencia suscitada por los sismos y los consiguientes desastres en los que perdieron la vida cerca de 500 personas, y cientos de miles fueron afectadas”, dijo en conferencia de prensa monseñor Alfonso Miranda Guardiola, Obispo Auxiliar de Monterrey y Secretario General de la CEM.

Con base en la experiencia del año pasado y como referencia para futuros siniestros, la CEM, a través de la Secretaría General, determinó elaborar un Plan Institucional ante las Emergencias, el cual sintetiza la experiencia aprendida y otorga herramientas para que la Iglesia pueda apoyar de forma oportuna.

El plan incorpora acciones preventivas, organizacionales y post-emergencia divididas en tres fases.

Fase 1: Plan institucional preventivo y de protección civil

Los desastres naturales son imposibles de evitar, pero una adecuada prevención puede mitigar daños y evitar tragedias mayores. La CEM hace énfasis en establecer un plan preventivo que incluya los siguientes puntos.

  • Elaborar análisis de amenazas y vulnerabilidades.
  • Elaborar directorios y actualizarlos frecuentemente para poder ponerse en contacto en situación de emergencia.
  • Trabajar de la mano con Protección Civil para identificar y trazar las Rutas de Evacuación de los inmuebles.
  • Crear brigadas de emergencia y realizar simulacros.
  • Crear un calendario de mantenimiento general para mantener los inmuebles en buen estado.

Fase 2: Procedimientos internos de actuación

Una vez que Protección Civil determine en qué nivel del Semáforo de Alerta se encuentra la emergencia, la CEM implementará el plan de respuesta más rápido y eficaz posible.

La prioridad es distribuir la ayuda humanitaria y atender las necesidades de los afectados. Para ello, se requiere de un mapeo de municipios afectados por diócesis para identificar las capacidades y carencias.

La comunicación entre las Diócesis de México y la CEM es primordial para la atención de emergencias. Los Obispos deberán conformar un equipo de su confianza para realizar los diagnósticos necesarios y coordinar la ayuda humanitaria a través de Cáritas Mexicana.

Fase 3: Reconstrucción y seguimiento

Una vez acabada la emergencia, la Secretaría General de la CEM, en conjunto con las Comisiones y Dimensiones Episcopales, se encargarán de los planes de atención, reconstrucción y seguimiento.

En esta fase también participarán organizaciones como la Dimensión de Bienes Eclesiásticos y Arte Sacro (DIBEAS) y el INAH, el INBA de la Secretaría de Cultura.

Para promover la transparencia y la rendición de cuentas, se realizarán informes con las donaciones coordinadas y recibidas, además de sus monitoreos internos para promover y afianzar la credibilidad en la Iglesia.