Celebran al santo precursor de la Cruz Roja

  • En el marco de la fiesta patronal, el P. Roberto Zendejas señala que son importantes las actividades celebrativas en torno a él, pero más seguir su ejemplo.

 

Vladimir Alcántara

 


Tras dos semanas de festejos en la Parroquia San Camilo de Lelis, concluye este domingo la fiesta patronal con una gran kermés dedicada a este santo que, gracias a su pasión por atender a los enfermos, sería el precursor de la Cruz Roja. Sobre la figura de este gran santo, y las actividades celebrativas realizadas en torno a él, habla para Desde la fe el P. Roberto Zendejas, encargado de dicha parroquia, ubicada en la colonia San Juan de Aragón.

Señala que los festejos realizados en torno al santo “patrono de los hospitales” iniciaron con una peregrinación a la Basílica de Guadalupe, y continuaron con espectáculos para todas las edades. “Todas estas actividades son importantes para la comunidad –señala– pues representan espacios de convivencia. Pero debe haber algo más. Yo soy de la idea de que hay que gastar la vida en lo que realmente importa: el trabajo pastoral, el visiteo, la atención a los alejados, a los ancianos, a las parejas sin casar, a los niños sin bautizar; y sobre todo, el acompañamiento a enfermos, muchos de los cuales ni siquiera pueden asistir a la Iglesia”.

En este sentido, el P. Zendejas refirió que los festejos patronales incluyeron, como una de las actividades más importantes, una Misa de Unción de Enfermos, que concluyó con una comida-convivencia con ellos. “Yo llevo un año en esta parroquia. Primero estuve en la de Jesús Obrero y luego en Nuestra Señora del Sagrado Corazón; y en ninguna de las dos he dejado un enfermito sin atender. Nadie podría quejarse de que no atendí a su familiar. Lo mismo sucede aquí, en San Camilo de Lelis; hasta la fecha no hay quien diga que me ha faltado atención para su enfermito”.

Señaló que cuando fue enviado a dicha parroquia no conocía nada de la vida de san Camilo de Lelis, de manera que se puso a leer acerca de él para ver quién era. “Descubrí como mucho agrado que este santo del siglo XVI tenía esa noble vocación, y que, por su labor en cuanto a la creación de hospitales dignos, principalmente para enfermos sin recursos –muchos de los cuales morían en las calles–, fue el precursor de la Cruz Roja. En nuestros días, muchos enfermos siguen padeciendo el abandono de la gente, de su propia gente; la mayoría de las veces no es por que los familiares no los quieran, sino porque trabajan y se les imposibilita atenderlos debidamente”.

Como ejemplo de lo anterior –explica–, hay un señor que lleva 12 años en cama, sin poder moverse. “¿Quién puede dedicarse tanto tiempo a cuidarlo? La familia tiene que trabajar, pues necesita dinero para medicamentos, para comida. Podemos imaginarnos cómo le viene a este enfermito una visita. No sé si él me escuche, pero de todos modos yo le llevo hasta su cama palabras de aliento. Como ese caso, hay muchos en situaciones muy difíciles. Y visitarlos es algo que el Señor ve con buenos ojos. Él mismo dice: ‘Estuve enfermo y me visitaste’”.

Por eso –insiste el P. Zendejas–, celebrar a nuestro patrono con todas esas actividades es bueno para la vida en comunidad. “Pero la mejor manera de honrarlo es atendiendo a los enfermos, visitándolos, hablando con ellos. Estar al pendiente de que no vayan a morir asfixiados o de sed; mitigar sus dolores con toda la disponibilidad de fármacos que hay actualmente. El enfermo sufre, porque la enfermedad es sufrimiento, pero los demás, en un acto de amor, debemos ayudarle a para sus últimos días lo mejor posible”.


La mamá de Camilo, cuando estaba embarazada, soñó que su hijo encabezaba una pandilla en la que todos llevaban al pecho una cruz roja, misma que él quiso llevar después bordada en el hábito.