“Que quienes pueden desatar guerras elijan la paz”: urge León XIV en su primera bendición Urbi et orbi de Pascua
El Papa León XIV lanzó un fuerte llamado a la paz en su mensaje Urbi et Orbi de Pascua, exhortando a dejar las armas y apostar por el diálogo y la transformación del corazón.
“¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! Este fue el llamado central que el Papa León XIV dirigió centrando su mensaje en la urgencia de poner fin a la violencia y abrir caminos de diálogo.
Desde la logia central de la Basílica de San Pedro y ante más de 50 mil fieles, el 267º Sucesor de Pedro insistió en que la paz no puede construirse desde la imposición, sino desde el encuentro: “no una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo“.
Una paz que nace del corazón, no de la imposición
El Papa fue más allá de los llamados políticos o diplomáticos, al subrayar que la verdadera paz no consiste solo en silenciar las armas, sino en una transformación profunda del ser humano. “La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, sino una que toca y transforma el corazón“, afirmó invitando a abandonar la lógica del dominio para abrirse al encuentro con el otro.
Asimismo, León XIV advirtió que no puede haber paz auténtica mientras prevalezcan el egoísmo, la injusticia y la cerrazón al diálogo. Por ello, insistió en que construir la paz implica también reconocer la dignidad del otro, incluso en medio de las diferencias, y apostar por caminos de reconciliación que nazcan de una conversión interior sincera y sostenida.
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Contra la “globalización de la indiferencia”
En uno de los momentos más significativos de su mensaje, el Papa retomó una expresión emblemática de Papa Francisco: la “globalización de la indiferencia“, evocándolo, pero con acento propio al subrayar la transformación interior como camino hacia la paz, y advirtió que la humanidad corre el riesgo de acostumbrarse a la violencia y al sufrimiento ajeno
En ese sentido recordó las palabras de su predecesor en su último Urbi et Orbi: “Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos…”, el Pontífice subrayó la urgencia de no resignarse al mal ni permanecer indiferentes ante las guerras, el odio y la división que marcan nuestro tiempo.
Frente a este panorama, el Papa llamó a recuperar la capacidad de compasión y responsabilidad colectiva, recordando que la paz comienza en el corazón de cada persona y se construye en lo cotidiano. Solo así, insistió, es posible romper la lógica de la indiferencia y abrir caminos reales de reconciliación.
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Cristo, la clave para entender la paz
En este sentido, el Papa León colocó la Resurrección de Cristo como la respuesta al mal y recordó que la Pascua es la victoria “de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio”, lograda no por la violencia, sino por la entrega.
“La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta”, explicó, comparándola con un grano de trigo que da fruto y con un corazón que renuncia a la venganza y añadió que solo este tipo de amor puede generar relaciones auténticas y construir una paz duradera entre personas, pueblos y naciones.
Un llamado concreto: orar por la paz
Como gesto concreto, el Papa León XIV convocó a una Vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril en la Basílica de San Pedro, invitando no solo a los fieles, sino a toda la humanidad a unirse en esta intención.
En continuidad con este llamado, el Pontífice pidió dejarse transformar por el amor de Cristo y optar por la paz desde el corazón. “¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!”, exhortó, recordando que la verdadera paz no es solo ausencia de guerra, sino una transformación interior.
Finalmente, invitó a confiar en Dios y abrirle el corazón, porque “solo Él hace nuevas todas las cosas”, subrayando que la oración y la conversión personal son el punto de partida para construir una paz auténtica y duradera.
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