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Jornada Mundial del Enfermo: el Papa León XIV pide amar al enfermo como el Buen Samaritano

En la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa León XIV llama a asumir una actitud samaritana y amar con cercanía a quien sufre.

POR  Jorge Reyes
20 enero, 2026
Jornada Mundial del Enfermo: el Papa León XIV pide amar al enfermo como el Buen Samaritano
"El cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida". Foto Vatican Media.

Con motivo de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero en Chiclayo, Perú, el Papa León XIV publicó un mensaje en el que hace una invitación clara y exigente: asumir una actitud samaritana frente al enfermo, capaz de romper la indiferencia y la cultura de la prisa para hacerse verdaderamente prójimo de quien sufre.

Inspirado en la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,25-37) y en su propia experiencia como misionero y obispo en tierras peruanas, el Pontífice recuerda que el amor cristiano no puede ser pasivo ni distante, sino que exige cercanía, tiempo y una decisión concreta de amar.

La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro, es el tema elegido por el Papa León XVI para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, evento instituido por San Juan Pablo II en 1992 para ser un momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas marcados por la enfermedad y la fragilidad.

Jornada Mundial del Enfermo: Una cercanía que transforma

En su mensaje, el Papa advierte que vivimos inmersos en una cultura marcada por la rapidez, lo inmediato y el descarte, que impide detenerse para mirar el dolor ajeno. Frente a ello, la Jornada Mundial del Enfermo propone redescubrir “la belleza de la caridad” y la dimensión social de la compasión, que no se agota en gestos individuales, sino que se vive plenamente en las relaciones.

“El amor no es pasivo, va al encuentro del otro”, subraya León XIV, recordando que ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la libre decisión de amar, como hizo el samaritano que no pasó de largo ante el hombre herido en el camino.

“Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida. No son meros gestos de filantropía, sino signos en los que se puede percibir que la participación personal en los sufrimientos del otro implica el darse a sí mismo, supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don”, indica el Santo Padre.

Añade que esta caridad se alimenta necesariamente “del encuentro con Cristo, que por amor se entregó por nosotros”, y el regalo del encuentro “nace del vínculo con Jesucristo, al que identificamos como el buen samaritano que nos ha traído la salud eterna, y al que hacemos presente cuando nos inclinamos ante el hermano herido”.

Cuidemos a los familiares y personal sanitario

El mensaje del Papa León XIV subraya que la actitud samaritana no se vive de forma aislada, ya que así como el samaritano confió al herido a un posadero, hoy estamos llamados a cuidar los familiares, vecinos, personal sanitario, agentes de pastoral y voluntarios, que acompañan, curan y sostienen a los enfermos.

El Obispo de Roma reconoce especialmente a quienes, desde estas vocaciones, dan a la compasión una auténtica dimensión social, construyendo un “nosotros” más fuerte que la suma de esfuerzos individuales.

“Tener compasión implica una emoción profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. La compasión es el rasgo distintivo del amor activo. No es teórica ni sentimental, se traduce en gestos concretos; el samaritano se acerca, cura, se hace cargo y cuida.

“Pero atención, no lo hace solo, individualmente, el samaritano buscó un posadero que pudiera cuidar de ese hombre, al igual que nosotros estamos llamados a invitar y a reunirnos en un ‘nosotros’ que sea más fuerte que la suma de pequeñas individualidades”, apuntó.

La decisión de amar al enfermo, el mensaje de la Jornada del Enfermo

Al retomar las enseñanzas de san Agustín, el Papa León XIV explica que la moral cristiana no consiste solo en preguntarse quién es el prójimo, sino en hacerse prójimo. El samaritano se detiene, se acerca y entrega su propio tiempo, mostrando que el amor auténtico rompe esquemas y normas rituales cuando está en juego la vida y la dignidad del otro.

Esta elección, señala el Pontífice, no solo beneficia al enfermo, sino que transforma interiormente a quien ama, dando lugar a una nueva forma de autoestima, no basada en el éxito, la carrera o la posición social, sino en la compasión y la entrega, a fin de y recuperar nuestra propia posición ante Dios y ante el hermano.

“El verdadero remedio para las heridas de la humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su raíz en el amor de Dios. Deseo vivamente que no falte nunca en nuestro estilo de vida cristiana esta dimensión fraterna, ‘samaritana’, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz más íntima en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo.

“Encendidos por ese amor divino, podremos realmente entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos, sostiene el Papa León XIV en su mensaje por la Jornada Mundial del Enfermo.

Descubrir el amor a través de los enfermos

El Vicario de Cristo insiste en que la compasión cristiana no puede reducirse a una filantropía distante. Amar al enfermo implica participar personalmente en su sufrimiento, hasta el punto de hacer de la propia vida parte del don ofrecido, como enseñaron san Juan Pablo II en Salvifici Doloris y Benedicto XVI en Deus Caritas Est.

El dolor del otro, afirma el Pontífice, no es un dolor ajeno, sino el sufrimiento de un miembro del mismo cuerpo, al que estamos llamados a acudir por el bien de todos.

Además, al recordar el testimonio de san Francisco de Asís, quien al encontrarse con los leprosos descubrió “la dulce alegría de amar”, el Santo Padre señala que a través de los enfermos es posible reconocer el rostro de Cristo, el verdadero Buen Samaritano que se inclinó sobre la humanidad herida para traerle la salvación.

Ser cercanos, presentes y disponibles, subraya en mensaje por la Jornada Mundial del Enfermo, permite experimentar la alegría profunda de un amor recibido y compartido, que une a los creyentes en Cristo y los hace “uno en el Uno”.

Una Oración por los enfermos

Finalmente, el Papa León XIV pide que elevemos nuestras oraciones a la Bienaventurada Virgen María, Salud de los Enfermos, para “pedir su ayuda por todos los que sufren, los necesitados de compasión, escucha y consuelo, y supliquemos su intercesión” y nos recomienda solicitarla con esta antigua oración, que se rezaba en familia por quienes viven en la enfermedad y en el dolor:

Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes
y nunca solo me dejes.

Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre,
haz que me bendiga el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.

“Imparto de corazón mi bendición apostólica a todos los enfermos, a sus familiares y a quienes los cuidan, a los trabajadores del ámbito sanitario, a los agentes de pastoral de la salud y muy especialmente a quienes participan en esta Jornada Mundial del Enfermo”, concluye el Mensaje del Santo Padre.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.