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“Padres contra el diablo”: sacerdotes comparten con Franco Escamilla cómo viven su vocación

El comediante Franco Escamilla se sentó con cuatro sacerdotes a conversar sobre las dudas que muchos católicos tienen.

14 agosto, 2026
“Padres contra el diablo”: sacerdotes comparten con Franco Escamilla cómo viven su vocación
El comediante Franco Escamilla con sacerdotes de la Arquidiócesis de Monterrey.
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El comediante Franco Escamilla se sentó con cuatro sacerdotes de Monterrey en su videopodcast “Plática de Compas”. La conversación, si bien llena de humor, permitió conocer una dimensión menos visible de la vida sacerdotal.

El P. José Juan Montalvo (conocido como padre Borre), el P. David Jasso, el P. Juanjo Martínez y el P. Reynaldo Díaz contaron a Franco sobre su camino vocacional. Los cuatro sacerdotes coincidieron en que una vocación no borra su historia personal. 

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El P. Juanjo contó que desde niño sabía que quería ser sacerdote, aunque su padre era artista y esperaba que su hijo siguiera sus pasos. “Desde niño sí decía que quería ser sacerdote, fui monaguillo, no era ‘mocho’, pero pues iba al catecismo. Fui monaguillo y luego ya entré al seminario a los 18 años”, cuenta.

Pero, a pesar de esa claridad, experimentó el desarrollarse en otras áreas, como el teatro, la televisión y la comunicación. Y no es el único.  

El P. David Jasso, por ejemplo, cuenta que salió del seminario y trabajó como gerente deportivo del equipo de futbol Rayados, antes de regresar a su formación sacerdotal, pues sentía un vacío espiritual. El padre Borre recuerda que tuvo tres novias antes de ser sacerdote.

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El P. Reynaldo, incluso, no estaba seguro de que el sacerdocio fuera lo suyo. “Yo no entré (al seminario) completamente seguro de querer ser sacerdote, pero sí como a conocer y a descubrir”, recuerda. Pero fue sentir la presencia de Dios y conocer más de su fe lo que lo hizo dar el paso.

“Hay un ejercicio muy bueno que es como hacer la historia de tu vida. Y me di cuenta que, desde niño y adolescente, vi la presencia de Dios como a lo largo de toda mi vida. Y dije: ah mira, como que el Señor ya estaba presente en varios momentos”, relata.

Cuando Franco les preguntó a los sacerdotes si extrañaban o añoraban un estilo de vida que les permitiera salir con mujeres de forma romántica, todos respondieron firmemente que no. “No es renuncia, es una elección. Opto por esto, eso no me hace despreciar lo otro”, afirma el padre David.

El acompañamiento de los sacerdotes

En sus anécdotas, los sacerdotes hablaron de algo que es clave en su trabajo como pastores: acompañar y orientar.

Ante la pregunta de cómo pueden aconsejar sobre matrimonios y familia si nunca se han casado ni tenido hijos, los sacerdotes hablaron de la importancia de escuchar y de conocer las experiencias de las personas a las que acompañan.

“Un doctor no necesita tener cáncer para ayudar. (…) Estudió. Nosotros también estudiamos”, asegura el P. Juanjo.

El padre Borre explicó que el acompañamiento permite a los sacerdotes acercarse a distintas realidades y conocer de primera mano las historias de quienes buscan orientación. 

“El acercamiento que tenemos con la gente nos permite conocer historias, experiencias”, dijo. “El experto en cáncer no es que tuvo mucho cáncer, es que ha atendido a muchas personas con cáncer y sabe cómo se sienten, cómo sufren o qué les puede ayudar”, añadió.

Para los sacerdotes, escuchar es parte fundamental de ese acompañamiento. Su ministerio los lleva a encontrarse con personas que atraviesan distintas circunstancias y a conocer historias que, aunque no hayan vivido personalmente, pueden ayudarles a comprender las dificultades de otros.

Celebrar la vida

Cerca del cierre de la conversación, P. Juanjo retomó palabras del Papa León XIV: seamos humanos. Y esa humanidad implica la búsqueda de plenitud espiritual, que es también la búsqueda de felicidad.

“Nunca olvidemos que somos hijos de Dios, y como hijos de Dios estamos llamados a parecernos a Él, a amar a los demás, a sentirnos amados por Él, pero también a dos a buscar la felicidad, la realización personal, que es lo que Dios quiere: que seamos felices y hagamos el bien” afirmó el P. David.

“Celebrar la vida. A Jesús le encantaba celebrar el encuentro con los demás: se la pasaba en cenas, en encuentros, en el perdón, en la misericordia. Eso lo llenaba de felicidad: celebrar la vida. Y creo que a veces se nos olvida celebrar entre las preocupaciones. (…) Lo único que tenemos seguro es la vida que nos ha dado Dios y esa hay que disfrutarla”, dijo el P. Reynaldo.

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Autor

La redacción de Desde la fe está compuesta por sacerdotes y periodistas laicos especializados en diferentes materias como Filosofía, Teología, Espiritualidad, Derecho Canónico, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia, Religiosidad Popular, Eclesiología, Humanidades, Pastoral y muchas otras. Desde hace 25 años, sacerdotes y laicos han trabajado de la mano en esta redacción para ofrecer los mejores contenidos a sus lectores.