Evangelio del día y reflexión breve – 1 de junio de 2022

¿Por qué históricamente el mundo ha sentido aversión contra el cristiano? ¿Cómo es que la misión de Jesús nos santifica?
Evangelio del día (Juan 17, 11-19).
Evangelio del día (Juan 17, 11-19).

Evangelio del día

El Evangelio del día (Juan 17, 11-19). En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.




Reflexión:

Sobre el Evangelio del día. Jesús busca resumir de qué se trata su vida y su misión: habla largamente del vínculo entre Él y su Padre, y es desde este vínculo de amor que ha sido “enviado”.

Jesús nos dice que también nosotros somos “enviados” a continuar su misión. Él quiere que su amor y su mensaje se inserten en el centro del mundo, la ciudad, el barrio. Y siguiéndole en la misión y en el amor, nos santificamos a nosotros mismos.

El amor de Jesús por sus discípulos no se desvanece. Perdura eternamente. Le pide al Padre que los proteja y los guíe. Nos confía a nosotros, sus amigos y compañeros, al cuidado amoroso de su Padre.

Hoy escucho a Jesús seguir rezando por sus seguidores, ¡por mí! Le oigo pedir a su Padre tres regalos para mí: alegría, protección y santidad. Reflexiono en qué lugar de mi vida podría necesitar usar cada uno de estos regalos, que ahora son míos, gracias a la oración de Jesús por mí. Me tomo un tiempo para reflexionar sobre cada regalo, uno por uno, y le pido al Espíritu Santo que me guíe sobre dónde y cómo usar estos regalos.

Extracto de la reflexión de Emmanuel Toro, LC, en Catholic.net