Regreso a clases

Para un eventual regreso a clases presenciales es importante una estrategia de cuidados efectivos con capacitación a docentes, padres de familia y alumnos.
Regreso a clases en pandemia / Foto: Unicef

La pandemia contabiliza 4 millones de víctimas, y según cifras oficiales, casi 250,000 fallecidos en México. Son más de 130,000 menores de edad huérfanos, de acuerdo a cifras en medios de comunicación.

Debido a la variante Delta y al avance de la vacunación con esquema completo de sólo alrededor del 20% de la población, es importante considerar que el sector más afectado en estos momentos es el de menores de 18 años, particularmente el que tiene enfermedades subyacentes y, por supuesto, aquellos que no han sido vacunados.

El riesgo de padecer Covid-19 y agravarse aumenta entre quienes no han logrado comprender cómo cuidarse, al no saber cuáles son los mecanismos de contagio y cómo protegerse de los aerosoles contaminados —partículas líquidas exhaladas por personas infectadas— al convivir fuera del núcleo familiar en lugares cerrados y sin ventilación, como son los salones de clase.


El SARS-CoV2 se contagia respirando los aerosoles emitidos por personas contagiadas —aún asintomáticas— con las que se tiene contacto en espacios cerrados, en los que el virus se mantiene suspendido.

La disponibilidad mundial para el uso de emergencia de vacunas desarrolladas por distintos laboratorios y tecnologías, en general con una protección del 90% para evitar la enfermedad Covid-19 grave, es derecho humano fundamental a la salud. Más cuando se constata un nuevo crecimiento exponencial de contagios debido a la variante Delta.

La enfermedad ha tenido un impacto en lo más profundo del seno de muchísimas familias. Su cuidado es responsabilidad y derecho inalienable de cada una, específicamente de los padres de familia. En esta toma de decisión debe prevalecer el Bien Superior de todo niño, niña y adolescente. Sin embargo, particularmente en el caso del regreso a clase, también existe responsabilidad en las autoridades educativas ya sean de gobierno o de la iniciativa privada, en garantizar políticas que protejan a estudiantes, profesores y a todo el personal.

Así, estamos ante una decisión compleja, que además incide en el Bien Común: ¿Regreso o no a clases presenciales? La respuesta ideal es sí, pero con una estrategia de cuidados efectivos, con una política educativa adecuada a los nuevos escenarios, con capacitación a los docentes, padres de familia y alumnos.

La propuesta que hacemos es encontrar soluciones entre todos, explorando alternativas viables, adecuadas y urgentes, según recursos disponibles de cada familia y cada comunidad de familias, considerando la gran diversidad de factores que juegan en los diferentes escenarios y en los entornos de cada una de las escuelas del país.

Desarrollemos conocimiento compartido en salud. Es prioritario para que todos —Gobierno, Empresas, Organizaciones, junto con las más de 80 millones de familias mexicanas-, podamos salir adelante de la pandemia y competir en un mundo global con todo nuestro potencial de nación.

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