Prudencia ante el semáforo verde

El semáforo verde no significa que debemos de ser descuidados ante el covid-19, tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos.
La pandemia de covid-19 continúa y hay que mantener medidas sanitarias. Foto: Sedema.
La pandemia de covid-19 continúa y hay que mantener medidas sanitarias. Foto: Sedema.

El pasado 18 de octubre fue declarado en la Ciudad de México el semáforo epidemiológico color verde, con el fin de tener mínimas restricciones para las actividades sociales y económicas.

Este semáforo verde es el resultado de los avances en la campaña de vacunación, que esta semana estaría concluyendo con la segunda dosis para personas de 18 a 29 años. De acuerdo con estimaciones del Gobierno de la Ciudad de México, esto representaría el 85% de los adultos que habitan en la Ciudad de México

En un videomensaje difundido el pasado 18 de agosto de 2021, el Papa Francisco y seis arzobispos de América Latina aseguraron que ponerse la vacuna covid 19 es la forma más eficiente para frenar la pandemia y aplicársela es considerado un acto de amor, pues velamos por nuestra salud y la de nuestro prójimo.


Sin embargo, recibir la vacuna no es sinónimo de que la pandemia haya terminado: el riesgo del virus sigue latente, y las medidas sanitarias que se han vuelto parte de nuestra vida diaria deben continuar.  Los contagios siguen y aún con la vacuna es frecuente conocer de casos en nuestro círculo cercano.

El semáforo verde no significa que debemos de ser descuidados: el levantamiento de las restricciones significa que, como sociedad, tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos. De nosotros depende que la reactivación de actividades no represente un alza en los contagios.

Estamos en la recta final del año: en estos meses se concentran una importante cantidad de fiestas civiles y religiosas que suelen ser celebradas con distintos tipos de reuniones. El año pasado vivimos el periodo final del año sin la posibilidad de festejar en familia, pero este año tenemos la oportunidad de cambiar la historia. Por ello, hacemos un llamado a no bajar la guardia, de cara a este periodo.

Recordemos que Dios nos dotó de libertad, pero, en palabras del Papa Francisco, en esta libertad estamos llamados a servir y cuidar a nuestros hermanos. Este es un llamado a la prudencia y a la sensatez durante estos meses que restan del año, a cuidarnos para cuidar al otro y tener las mejores condiciones para realizar nuestras actividades.

 

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