Editorial
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Abrazar al Pueblo de Dios

Los Obispos también son voz del Pueblo que presiden y que vive en este suelo tan amado que es México.
Abrazar al pueblo de Dios.
Abrazar al pueblo de Dios.

Los términos primeros para definir la democracia la señalan como un sistema político, como una forma de gobierno en el que el pueblo es protagonista central. En nuestra patria, y en tantos rumbos del mundo, hemos adoptado este esquema, y bien sabemos que siempre estará en renovación y crecimiento.

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Se empobrece la democracia -o cualquier otro sistema de gobierno- cuando se limita la participación de los involucrados por tiempos especiales (elecciones) o por grupos específicos (partidos).

Bien podemos esperar que la democracia crezca hasta convertirse en una cultura accesible y omnipresente, en un valor cotidiano y hasta familiar, en una perspectiva general y no sólo en esquema político, en donde se busque siempre el bien común, con diálogo y participación, con respeto y en claridad de valores.

Hace unos días, los Obispos de México enviaron un mensaje a todo el Pueblo de Dios en el que se aborda el anhelo de una profunda cultura democrática; y es preciso notar que ese punto engarza perfectamente con los otro cuatro que ahora preocupan a la sociedad en general y que aquí resumimos en cuatro palabras: pandemia, economía, educación y violencia. Mirando con objetividad y sin ánimos excluyentes, constatemos que la voz del episcopado mexicano no es la de una organización extranjera o la de un grupo elitista con intereses muy particulares, mucho menos la de alguien que busca confrontaciones inútiles ni de quien anhela un poder temporal: ellos también son voz del Pueblo que presiden y que vive en este suelo tan amado que es México.

En su mensaje, los obispos retoman una palabra central que ha sido desacreditada en tiempos recientes, y al ponerla como título del documento la revaloran y amplían en un tono transparentemente democrático: Abrazar a nuestro Pueblo en su dolor.

Desde la Arquidiócesis de México por supuesto que retomamos y reiteramos la necesidad de todos los ciudadanos en este 2020 y sin perder de vista los años siguientes, pues ni la pandemia será breve, ni la recuperación económica será fácil, ni la educación se concluye con el ciclo escolar, ni la violencia se acaba con solas buenas voluntades, ni la democracia ha llegado a la madurez y estabilidad que deseamos.

Aspiremos siempre a la participación en la vida nacional con diálogo y respeto, retomando valores que nos definen y valorando la historia con sus claroscuros muy humanos; aspiremos a mejorar aciertos y a corregir errores en todos los niveles: ahí también hay un buen ejercicio democrático.

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