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La Calzada de los Misterios: ¿por qué se llama así y qué significan sus monumentos?

La Calzada de los Misterios es una de las rutas históricas hacia el Tepeyac. Conoce por qué recibió este nombre y qué representan sus 15 monumentos.

11 agosto, 2026
La Calzada de los Misterios: ¿por qué se llama así y qué significan sus monumentos?
Uno de los Misterios de la histórica Calzada de los Misterios, ruta de peregrinación hacia el Tepeyac. Foto: Archivo Desde la fe.
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La Calzada de los Misterios, en la Ciudad de México, es mucho más que una avenida que conduce hacia la Basílica de Guadalupe. Durante siglos ha sido camino de peregrinos y testigo de la historia de la capital. Pero, ¿sabes por qué lleva ese nombre?

La respuesta está en los 15 monumentos dedicados a los Misterios del Rosario que fueron construidos a lo largo de esta antigua vía hacia el Tepeyac.

¿Por qué se llama Calzada de los Misterios?

Los orígenes de esta vía se remontan a la época prehispánica. La antigua calzada comunicaba México-Tenochtitlan con el Tepeyac y formaba parte del sistema de caminos que atravesaban el lago.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la vía tuvo distintas transformaciones a lo largo del periodo virreinal y fue conocida también como Calzada del Tepeyac y Camino de Guadalupe.

En el siglo XVII se realizaron importantes obras de reparación y mejoramiento. Fue entonces cuando se construyeron 15 monumentos o humilladeros destinados a representar los Misterios del Rosario y acompañar espiritualmente a quienes peregrinaban hacia la Villa de Guadalupe.

Los trabajos estuvieron vinculados con personajes como Francisco Marmolejo e Isidro Sariñana y Cuenca, canónigo de la Catedral de México, y con el arquitecto Cristóbal de Medina Vargas.

La construcción de los monumentos comenzó en 1675 y concluyó al año siguiente. Cada uno estaba dedicado a uno de los Misterios tradicionales del Rosario, agrupados entonces en Gozosos, Dolorosos y Gloriosos.

La finalidad no era únicamente ornamental; los monumentos servían como estaciones de oración para los peregrinos que recorrían la calzada rumbo al Tepeyac y que podían detenerse ante ellos para rezar el Rosario durante el camino.

Uno de los quince misterios del Rosario en la Calzada de los Misterios. Foto: Especial.

Una ruta que unió historia y devoción

La relación entre la calzada y la peregrinación quedó profundamente arraigada en la historia de la Ciudad de México. En 1764, el religioso y escritor español Francisco de Ajofrín describió el camino hacia Guadalupe como una “magnífica calzada en línea recta”, elevada sobre el terreno y útil también para los desagües de las lagunas.

Su testimonio permite comprender la importancia que tenía entonces esta vía, tanto para la comunicación como para la vida cotidiana de la ciudad.

Con el paso del tiempo, la Calzada de los Misterios se convirtió en una de las principales rutas para quienes acudían al Santuario del Tepeyac.

Los 15 Misterios de la Calzada

El proyecto original contemplaba 15 monumentos, correspondientes a los Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos del Rosario.

Los monumentos fueron construidos como pequeñas estructuras religiosas a lo largo de la calzada. Su presencia convertía el recorrido en una especie de camino de oración, en el que el peregrino podía avanzar físicamente hacia el Tepeyac mientras meditaba los acontecimientos de la vida de Cristo y de la Virgen María.

Los monumentos también establecieron una relación visual y devocional con la Virgen de Guadalupe, cuya presencia acompañaba simbólicamente el camino hacia su santuario.

El primero de estos monumentos fue costeado por el padre Juan de Zepeda y su madre, doña Jerónima, y estuvo dedicado a la Encarnación del Divino Verbo. La obra fue realizada por el arquitecto Cristóbal de Medina Vargas, quien recibió por ella alrededor de mil 400 pesos.

¿Cuántos Misterios se conservan actualmente?

De los 15 monumentos construidos originalmente en el siglo XVII, no todos llegaron hasta nuestros días. De acuerdo con el INAH, ocho de los monumentos originales se conservan como estructuras virreinales, mientras que los otros siete desaparecieron con el paso del tiempo.

El historiador Horacio Sentíes Reyes, en su libro La Villa de Guadalupe, Historia, estampas y leyendas, señala que la desaparición de varios de estos monumentos estuvo relacionada con las transformaciones urbanas y, particularmente, con el tendido de las vías del ferrocarril.

Para recuperar el conjunto histórico, siete de los monumentos desaparecidos fueron reconstruidos entre 1997 y 1999.

Por ello, actualmente pueden identificarse nuevamente los 15 Misterios de la Calzada, pero es importante distinguir entre los ocho monumentos virreinales originales y los siete reconstruidos.

Los monumentos originales fueron reconocidos como Monumentos Históricos en 1931, de acuerdo con el catálogo del INAH.

¿Cuáles son los Misterios que todavía pueden verse?

Entre los monumentos que forman parte de la Calzada de los Misterios se encuentran representaciones de los Misterios tradicionales del Rosario, entre ellos:

  • La Anunciación
  • La Visitación
  • El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo
  • La Presentación del Niño Jesús en el Templo
  • El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
  • La Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos
  • La Flagelación
  • La Coronación de la Virgen María

Estos monumentos constituyen hoy un conjunto de gran valor histórico, arquitectónico y religioso.

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Uno de los ocho Misterios originales que se conservan en la histórica Calzada de los Misterios, en Ciudad de México. Foto: Catálogo INAH

Una calzada por la que han pasado generaciones de peregrinos

La Calzada de los Misterios ha sido testigo de incontables peregrinaciones al Tepeyac.

Como recuerda el periodista e historiador Carlos Villa Roiz, por esta vía han pasado “lo mismo el enfermo y menesteroso, que virreyes, presidentes, artistas, intelectuales y gente común”, movidos por su relación con la Virgen de Guadalupe.

La frase resume la diversidad de personas que durante siglos han recorrido este camino. Algunos acudieron para pedir, otros para agradecer y muchos para cumplir una promesa o participar en una peregrinación.

La calzada ha sido, así, un espacio donde se encuentran la historia de la ciudad y la religiosidad popular.

De la Calzada de los Misterios al Tepeyac

La importancia de esta vía no puede entenderse sin su relación con el Tepeyac.

La actual Calzada de Guadalupe corre de manera paralela y fue construida posteriormente. La Calzada de los Misterios conserva la memoria de una ruta mucho más antigua hacia la zona donde se encuentra el santuario guadalupano.

Por ello, caminar por ella permite recorrer una parte de la historia de la Ciudad de México y, al mismo tiempo, reconocer uno de los caminos que durante siglos han utilizado los peregrinos para acercarse a la Basílica de Guadalupe.

Hoy, las condiciones viales son distintas a las de otros siglos y las peregrinaciones suelen utilizar también la Calzada de Guadalupe, que cuenta con un camellón destinado a facilitar el tránsito de los fieles.

Sin embargo, la Calzada de los Misterios conserva su significado histórico y religioso.

Una ruta que sigue hablando de fe

Los monumentos de la Calzada de los Misterios pueden entenderse como auténticas huellas de la historia de la devoción guadalupana.

Sus piedras recuerdan una época en la que llegar al Tepeyac no significaba simplemente trasladarse de un punto a otro. El camino mismo formaba parte de la experiencia de fe.

Por esta vía han pasado durante siglos peregrinos, enfermos, familias, autoridades, artistas, intelectuales y gente común, todos con sus propias historias y motivos para llegar hasta Guadalupe.

Más de tres siglos después de la construcción de sus primeros monumentos, la Calzada de los Misterios continúa siendo testigo de una tradición que permanece viva: caminar hacia el Tepeyac para encontrarse con la Virgen de Guadalupe.

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Autor

Periodista con más de 20 años de trayectoria, titulada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. A lo largo de su carrera ha colaborado en reconocidos medios nacionales como Milenio, El Universal, Revista Alto Nivel, entre otros. Su trabajo se ha enfocado en temas sociales, culturales y de interés humano.