Traslosheros: “Ante la aprobación de la objeción de conciencia, no hay que cantar victoria”

  • Sin un robusto sistema de libertad religiosa, la objeción de conciencia puede tornarse en el gran pretexto para imponer aún más la cultura del descarte”, advierte el investigador.

 

 

DLF Redacción


 

Este jueves 22 de marzo, el Senado de la República aprobó la reforma a la Ley General de Salud que contempla la objeción de conciencia, que permitirá al personal médico del Sistema Nacional de Salud negarse a realizar un aborto o a practicar la eutanasia.

Con el voto de 53 senadores a favor, 15 en contra y una abstención, fue como quedó ratificada la minuta aprobada en la Cámara de Diputados en octubre pasado, la cual ahora ha sido enviado al presidente Enrique Peña Nieto para su publicación en el Diario Oficial de la Federal.

La aprobación de esta reforma generó polémica tanto al interior de la Cámara Alta como en la opinión pública. En defensa del dictamen opinó el presidente de la Comisión de Salud, Francisco López Brito (PAN), quien aclaró que se trata de garantizar el que los médicos y enfermeras puedan decidir si participa o no en dichos procedimientos.

El senador Víctor Hermosillo (PAN) también aplaudió la reforma, argumentando que permitir al personal médico excusarse de prestar un servicio con el que no está de acuerdo es similar al “hecho de no ir a la guerra porque no quiere asesinar a otro ser humano”.

La jornada en la Cámara Alta concluyó ayer con la advertencia, por parte de los senadores del PRD, de que emprenderán una acción de inconstitucionalidad.

No hay que cantar victoria
El decreto señala que la objeción de conciencia aplica, siempre y cuando no esté en riesgo la vida de los pacientes, y aclara que el Sistema Nacional de Salud debe contar en todo momento con “personal no objetor”.
Ante el beneplácito con que muchos grupos pro-vida recibieron la noticia, el Dr. Jorge Traslosheros Hernández, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, llamó a no cantar victoria, pues “la objeción de conciencia –dijo– es la última trinchera de defensa cuando ya todas las batallas por la vida se han perdido”.

Tras advertir que los médicos y enfermeras que apelen a este derecho para no participar en el aborto o en la eutanasia seguramente pagarán un alto costo profesional, pues quedan marcados, Traslosheros aclaró que lo que se necesita en México es un “muy robusto orden de libertad religiosa para crear una cultura de respeto a la vida y la dignidad de cada persona”.
Concluyó: “Debemos ser muy cautos, pues la objeción de conciencia, sin un robusto sistema de libertad religiosa, puede tornarse en el gran pretexto para imponer aún más la cultura del descarte”.