Se unen para “superar las barreras de la ceguera”

  • Un grupo de personas ciegas y débiles visuales se reúne en la Iglesia para aprender braille.

Abimael César Juárez

María de Lourdes Eroza formaba parte de un grupo que tomaba clases de braille, pero una vez que su profesor ya no pudo continuar la enseñanza, los alumnos decidieron mantenerse unidos y educarse entre ellos. Se trata de un grupo de personas ciegas y débiles visuales de San Vicente Chicoloapan, Estado de México, que todos los martes y jueves se reúnen en la iglesia de San Vicente Diácono y Mártir –en el centro del poblado– para aprender a leer en sistema braille y a usar el bastón.

Las clases las impartía un maestro de Texcoco, pero por falta de recursos para trasladarse, no pudo continuar con esa labor, recuerda María de Lourdes: “Junto con el resto de los compañeros tomamos la decisión de no desintegrar el grupo, porque consideramos que sería más fácil ayudarnos entre nosotros y ayudar a otras personas, que atraviesan por la misma situación, a superar las barreras de la ceguera y salir adelante”, explica en entrevista.


Ahora ella es una de las encargadas de la enseñanza a este grupo formado por 12 personas de escasos recursos. Debido a su debilidad visual, María de Lourdes se ha vuelto de gran ayuda para las personas ciegas de la comunidad. “Lo que aprendí decidí compartirlo a todo aquel que lo necesite. Con lo poco que les puedo enseñar ellos pueden leer, escribir y rotular sus medicamentos”, agrega.

La mayoría de las personas que asisten han quedado ciegas por enfermedad, “eso genera otras situaciones que repercuten en su entorno familiar, generalmente con la economía y la paciencia de sus familiares; porque de un día para otro se pueden generar una serie de gastos extras, derivados tanto de la misma enfermedad como del proceso de adaptación a su nueva vida, tales como: medicinas; traslados; necesidad de nuevos métodos de aprendizaje; entrenamiento; objetos de apoyo, como bastones, entre otros. La familia debe afrontar esta situación con paciencia y mucho amor, aprender junto con ellos; no es lo mismo un niño que es ciego de nacimiento, a una persona que perdió la vista”, dijo.

Para la profesora, el apoyo entre las personas con problemas de la vista es elemental en el desarrollo de su calidad de vida. En su experiencia, las familias pueden tardar en adaptarse a las necesidades de una persona que perdió la vista, e incluso, desesperarse debido a que “hay que explicarles y orientarlos varias veces con minuciosidad. Les va a costar más trabajo llevar y traer a esa persona adulta y ciega, que además es más susceptibles de sufrir accidentes por su poca o nula visión”.

María de Lourdes también imparte clases de manualidades, ahí aprenden artesanías con material reciclable, entre ellas piñatas y crucifijos de papel, después venden entre la comunidad y con ese ingreso se ayudan económicamente.

El grupo está abierto a la llegada de nuevos integrantes. Las reuniones se realizan los martes y los jueves de 15:00 a 18:00 horas en los salones aledaños a la iglesia.


El grupo solicita donaciones para sus actividades.

Requieren:

Regletas

Punzones

Ábacos braille

Bastones para personas ciegas

Resistol

Periódico

Cartón

Tijeras

Para donar, llama al número celular: 551630-1408.