Se pide en la Basílica de Guadalupe por las madres en cercanía al 10 de mayo

Carlos Villa Roiz

En la misa dominical en la Basílica de Guadalupe, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, dijo que nuestra sociedad está cada vez más confrontada y “necesita que nosotros, los discípulos de Cristo, demos testimonio de escucharnos, evitando imponer al otro lo que creemos que debe de ser, sino que compartamos lo que llevamos dentro, buscando siempre el bien, para que surja el verdadero diálogo, y no simplemente la confrontación de ideas que nos separan y nos polarizan, sino esos sentimientos del corazón que nos ayudarán a fraternizar y, como dice Jesús, a dar fruto.”

Posteriormente, en fechas próximas al 10 de Mayo, Día de las Madres, el Sr. Cardenal habló de la naturaleza del amor, de quien ama sin esperar recompensa, del que nace, crece y se desarrolla, buscando hacer el bien a los demás, al otro.


“El amor es la fuente de la alegría. Por eso es tan importante descubrir el amor de Dios, al cual debemos aspirar porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Él. Por ello es importante diferenciar con claridad, lo que hoy confunde nuestro mundo el amor con la atracción sexual,” dijo.
Explicó que la sexualidad es un proyecto de Dios muy hermoso, pero todavía no es el amor.

“La sexualidad es la forma como Dios quiere que salgamos de nuestra visión egocentrista. Desde niños somos amados, y en la adolescencia despertamos para darnos cuenta que no nos basta ser amados, sino que tenemos que corresponder al amor. Y esa es la tarea de todo ser humano: aprender a corresponder al amor. Para eso se da la atracción sexual.”

El Cardenal Aguiar Retes señaló que el ser humano es tan egoísta que necesita ser fuertemente atraído por el enamoramiento. “Por eso nos ha hecho varón y mujer, para que nuestra vista pase a la otra persona, y no nos quedemos contemplándonos a nosotros mismos.”

“Pero la atracción sexual, Dios la completa con otro elemento, con el hermoso fruto del hijo, con la fecundidad. Y ahí es donde tenemos una experiencia generalizada –aunque lamentablemente con sus excepciones–, de cómo el amor divino puede realizarse en el amor humano.

Lo tenemos en el ejemplo de los padres de familia, que siempre están pendientes de sus hijos. Aunque se porten mal, tratan siempre de ayudarlos, porque los aman.
Finalmente, Carlos Aguiar Retes señaló: “Ése es el amor de Dios: corresponder al amor, descubriendo lo que hace Dios en el interior de cada uno de nosotros, y entrando en una corresponsabilidad social que nos permitirá que México sea expresión de la familia de Dios. Pidámosle a María de Guadalupe esta gracia, ya que para eso Dios la envió a nuestra Patria.

México está llamado, en torno de su Madre, a ser un pueblo fraterno, de justicia y de Paz. Que esa sea nuestra súplica en esta Eucaristía. ¡Que así sea!”

Durante las intenciones especiales de esta santa Misa se pidio a Dios y a la Virgen de Guadalupe por las madres.