Se encuentran en México las reliquias de Santa Margarita Alacoque

Carlos Villa Roiz

Se encuentran en la Ciudad de México varias reliquias de primer grado de Santa Margarita Alacoque, la vidente del Sagrado Corazón de Jesús, mismas que estarán de visita para su veneración en distintas parroquias, seminarios y conventos de la Arquidiócesis Primada.

Las reliquias, de primer grado, consisten en dos huesos (clavícula y una costilla); un pedazo de cerebro incorrupto y una rosa de oro que fue un regalo de San Juan Pablo II a la santa cuando visitó el Monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial, a donde pertenece este relicario.


Estas reliquias fueron solicitadas por la madre Ana Teresa Estrada, Superiora del Monasterio de la Visitación de México, avalada por el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, según los protocolos establecidos por la Santa Sede, con motivo del aniversario número 70 de dicho Monasterio.

Este relicario permanecerá en la Arquidiócesis Primada de México hasta el 1 de julio, y en el país, hasta el 4 de septiembre, según informó el padre Luis Manuel Perez Raygoza, titular de la Comisión para las Causas de los Santos en la Arquidiócesis de México.

A pocas horas de que llegara este relicario, en el Monasterio de la Visitación, en Mixcoac, se celebró una Santa Misa presidida por el Padre Héctor Orozco, quien, entrevistado, dijo que “esta visita es una manifestación de Dios al pueblo mexicano en momentos tan importantes como los que vivimos, y frente a todos los problemas que aquejan al país, en lo político, lo social y en lo económico.”

Santa Margarita María Alaconque nació el 22 de julio de 1647, en Versovres, Francia, y falleció en 1690 a los 43 años. Fue beatificada por Pío IX el 18 de septiembre de 1864, y canonizada por el Papa Benedicto XV el 13 de mayo de 1920.

En 1675, durante la Octava de la fiesta de Corpus Christi, Jesús se le manifestó con su Corazón abierto y exclamó: “Mi divino corazón está tan apasionado de amor a los hombres, en particular hacia ti, y no pudiendo contener las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo, los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mías.”

Jesús hizo varias promesas de salvación a través de su vidente, para quienes adoren y difundan de manera especial esta devoción a su Sagrado Corazón.