Niños recluidos en “Casa Padre” eran pieza de ajedrez para Trump

  • La intención del mandatario norteamericano era presionar a los demócratas para que avalaran la iniciativa de construir el muro entre México y Estado Unidos.

 

Vladimir Alcántara

 


Luego de que el 7 de mayo el Gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, implementara la política migratoria denominada “Tolerancia Cero”, autoridades en la materia abrieron las puertas a medios de comunicación de un sitio de detención llamado “Casa Padre”, ubicado en la ciudad de Brownsville, Texas, en el que los reporteros encontraron detenidos a más de mil 500 niños y adolescentes migrantes, quienes habían sido separados de sus padres, lo que provocó una inusitada reacción internacional que finalmente orilló al mandatario a echar abajo la medida. Mientras las autoridades aseguraban que se trataba de un lugar de protección para los menores, parecido a un centro de veraneo, la opinión pública veía en ese sitio una cruel prisión.

Sobre el tema habla para Desde la fe Israel Concha, fundador y Presidente de la asociación New Comienzos A. C. dedicada a apoyar a personas repatriadas y a sus familias en situaciones de emergencia. Como víctima de los abusos de las autoridades migratorias norteamericanas –que sufrió después de 30 años de haber vivido en Estados Unidos (casi toda su vida)–, Israel Concha dijo compartir la tristeza, el enojo y la frustración de quienes estaban sufriendo esta arbitrariedad; “para empezar por el nombre: “Casa Padre”, que no era más que una prisión para niños, frente a la cual el Día del Padre muchas personas se estuvieron manifestando, debido a la inhumana medida de separar de sus familias a los menores, a quienes se pretendía mantener ahí durante todo el proceso migratorio.

Explica que antes de que el gobierno norteamericano implementara esa medida –que prácticamente hacía rehenes políticos a esos niños y adolescentes migrantes–, las familias que intentaban ingresar a Estados Unidos de manera ilegal eran remitidas a centros de detención familiar, mismos que cuentan con las condiciones necesarias para operar; sin embargo, el gobierno de Trump optó por ejercer una forma de presión criminal: “Decidió separar a los niños de sus familias para usarlos como una pieza de ajedrez; su jugada política era presionar a los miembros del Partido Demócrata a fin de que avalaran las leyes migratorias que pretende implementar, y accedieran a la iniciativa de construir el muro entre México y Estado Unidos”.

Pero todo resultó en una crisis humanitaria –señala–; parecían inexistentes los derechos de la niñez. “Hoy por hoy, en Estados Unidos hay leyes de migración que establecen procesos, y convenciones internacionales de apoyo a solicitantes de asilo, debido a los riesgos que viven en su país de origen; pero a las autoridades norteamericanas parece no importarles eso, tratan a todos como criminales, hasta a los pequeños, como se pudo ver en diversos videos que dieron cuenta de que había niños viviendo en jaulas al interior de ese lugar.”

Israel Concha –quien en su momento fue repatriado a México sin que se le permitiera ver más a su hijo–, señala que una separación familiar es algo de lo más doloroso. “De hecho, existe el caso de un hombre de Centroamérica que se quitó la vida en el centro de detención tras haber sido separado de su esposa y de sus hijos. “No sé si alguien en su sano juicio pudo tomar bien dicha medida. Los ciudadanos norteamericanos deben alzar la voz, dejar en claro al mundo que no están de acuerdo con lo que hizo su gobierno. Y los mexicanos, ahora más que nunca, debemos elegir a un Presidente que vea a Trump de ‘tú a tú’, que vea por los migrantes, y también por los centroamericanos que transitan por nuestro territorio buscando una mejor vida para sus familias”.

 



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