Arquidiócesis

El Nuncio Franco Coppola celebra misa por los nuevos santos

Misa nuevos santos

Carlos Villa Roiz

Para dar gracias a Dios por la canonización de nuevos santos de la Iglesia, entre ellos, San Pablo VI y San Óscar Romero, el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Franco Coppola, celebró una misa en la Basílica de Guadalupe donde también leyó una carta que el Papa Francisco envió al actual Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas.

El Nuncio Apostólico dijo que esta ceremonia de canonización que tuvo lugar en El Vaticano trae alegría a la Iglesia y que estos modelos de santidad deben de ser imitados sin tibieza, en distintos ambientes sociales.

Al referirse a San Óscar Arnulfo Romero, asesinado mientras celebraba la Santa Misa en su catedral en El Salvador, dijo que “él contribuyó a la paz con la fuerza del amor, fue un obispo celoso en el servicio de Dios y ayudando a sus hermanos, puso en el centro de su vida a Dios.”

Luego señaló que su voz aún resuena en la familia de Dios, y que nos llama a la paz, a la reconciliación, a la reflexión y al amor, y que nos da fuerza y ánimo para trabajar por un nuevo orden social más digno y lleno de misericordia.

Al explicar el Santo Evangelio, el Nuncio dijo que la palabra de Dios es palabra viva que toca nuestras vidas y las transforma, nos habla al corazón y nos invita a acercarnos al Señor para buscar en su compañía la vida eterna, a plenitud.

Afirmó que Jesús le pide al personaje del Evangelio que pase de la simple observancia de los Mandamientos al civismo; por eso Jesús le dice: “vende todo lo que tienes, repartelo entre los pobres y sígueme. Jesús nos dice a todos: sígueme”.

Señaló que la vida que está llena de bienes terrenales a veces entorpece el camino que nos lleva a Jesús y parafraseó a San Pablo: “el tener y querer demasiado ahoga el corazón. El amor al dinero es la raíz de todos los males.”

Mons. Franco Coppola dijo que “Jesús no se conforma con un porcentaje de nuestro amor, pide todo o nada. Amar a Dios o a las riquezas. No basta con cumplir con los preceptos. Hay que seguir a Jesús como enamorados. ¿Nos basta Jesús o buscamos las cosas del mundo?”, preguntó.  

Mons. Coppola afirmó que los santos han seguido con alegría a Jesús porque él es fuente de toda alegría.