Arquidiócesis

Comienza el Arzobispo de México su recorrido por las ocho vicarías

  • Inició este lunes por la tercera zona pastoral, destacando la importancia de trabajar en comunión para hacer atractiva a la Iglesia y generar un mayor seguimiento a Jesús.

 

Roberto Alcántara

La III Vicaría Episcopal “San Felipe de Jesús” fue la primera de las ocho zonas pastorales -en las que está dividida la Arquidiócesis de México- en recibir al nuevo Arzobispo Primado, el cardenal Carlos Aguiar Retes. Se trata de una serie de visitas de reconocimiento que tienen como objetivo no sólo encontrarse con su presbiterio, sino también saber cómo está configurada cada vicaría.

A muy temprana hora, este lunes 19 de febrero, el cardenal Aguiar llegó a la Parroquia del Señor de los Milagros, ubicada en la sexta sección de la colonia San Juan de Aragón, al noreste de la Ciudad de México, donde, en un primer momento, tuvo un espacio de oración con prácticamente todo el presbiterio de esa zona. Ahí, el Arzobispo Primado dejó en claro que la transmisión de la experiencia hace crecer el número de discípulos de Jesús, pues “la fe no se impone, sino que atrae”.

Los CAE no son auditores

Tras mostrarle el organigrama de la vicaría, y reconocer que no todas las parroquias cuentan con un Consejo de Asuntos Económicos (CAE), el cardenal Aguiar reconoció que ésta no es una particularidad de la Ciudad de México, sino de muchas otras iglesias diocesanas. Y explicó: “Si el Derecho Canónico puso como obligatorios los CAE es porque hay que promoverlos. Al Consejo de Pastoral todos lo alaban, pero a los de Asuntos Económicos, todos se resisten”.

En este sentido, aclaró que los CAE no deben verse como una obligación meramente, sino como una manera indispensable de mejorar la pastoral. “Los CAE –continuó– no tienen la misión de ser auditores, sino la de ser promotores a fin de que la Iglesia tenga los ingresos necesarios para su pastoral; esto también tiene que ser así en las parroquias”.

Comunión para que la Iglesia sea atractiva

Durante el encuentro, el padre Gerardo Pérez, secretario de la Vicaría, detalló que ésta abarca parte de las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztacalco, Venustiano Carranza e Iztapalapa, y colinda con las diócesis de Ecatepec y Nezahualcóyotl. También explicó que cuenta con 111 sacerdotes: 59 diocesanos, 10 extra diocesanos, 42 religiosos, 17 diáconos permanentes y un diácono transitorio, quienes ofrecen sus servicios en 65 parroquias, 16 rectorías y 7 capillas, distribuidas en siete decanatos.

Por su parte, el provicario, padre Benjamín Rivera Montoya, hizo hincapié en que cuatro de cada diez sacerdotes de esa vicaría son religiosos, como teatinos, franciscanos, combonianos, mercedarios y salesianos, entre otros. Y en cuanto a la Vida Consagrada femenina, detalló que hay 16 institutos de vida activa, con 86 miembros. “También tenemos dos institutos seculares con 13 miembros”, añadió.

En este sentido, el Arzobispo Primado destacó que la presencia de la Vida Consagrada es un don de Dios, pues sus miembros son promotores de la vida y de la santidad de la Iglesia. “La interacción y colaboración de las distintas formas del discipulado de Cristo hace más fuerte el testimonio para la atracción; si estamos en esta comunión será más fácil hacer atractiva nuestra iglesia, será más fácil generar el seguimiento a Jesús”.

Y añadió: “Si no estamos en comunión, seguramente seguiremos haciendo atractiva la Iglesia, pero en pequeños círculos, como hasta ahora se hace, ya sea en torno a un sacerdote, a una comunidad que suele ayudar mucho, pero siempre con un impacto muy reducido”.

Flexibilidad a los cambios

Al presentarle el Plan Pastoral 2018-2023 de la III Vicaría Episcopal, el Arzobispo Primado aplaudió el gran esfuerzo, y llamó al presbiterio a no bajar la guardia en el empeño, pero también a tener una apertura para conducirse más adelante por un caminar diocesano, pues uno de los problemas que presenta la Arquidiócesis de México –dijo–, es la falta de articulación.

Reveló que en las reuniones que ha tenido hasta el momento con diferentes grupos y personas de la Arquidiócesis, una de las cosas que ha escuchado es que cada vicaría camina por su lado, por lo que se debe trabajar en un plan pastoral conjunto, aunque reconoció que esto no es sencillo debido a la extensión de esta Iglesia particular, por lo que éste podría llevarse poco más de un año.