Cardenal Carlos Aguiar: “La razón de nuestra vida es servir a los demás”

  • Durante la Misa de la Cena del Señor, el Arzobispo de México djo que los ritos nos ayudan a transmitir la fe de generación en generación.

Vladimir Alcántara

Este 29 de marzo, en el marco de los oficios de Semana Santa, en la Catedral Metropolitana de México se llevó a cabo la Misa de la Cena del Señor, en la que cada año la comunidad católica recuerda que Jesús instituyó la Eucaristía, y en la que Nuestro Señor nos invita al amor y al servicio. Tradicionalmente, durante la celebración de esta Eucaristía de Jueves Santo, se realiza el ritual del “Lavatorio de los pies”, en el que el obispo toma una toalla y una bandeja con agua para lavar los pies de los “doce apósteles”, reviviendo así el mismo gesto de amor y servicio que Jesús tuvo con sus discípulos en la Última Cena.

El Arzobispo de México, Card. Carlos Aguiar Retes, al presidir esta Santa Eucaristía, dijo que lo que se celebra en la Misa de la Cena del Señor es la transmisión de la fe en Cristo Salvador, algo de suma importancia en nuestra época, dadas las condiciones sociales en que vivimos, pues las familias, en muschos de los casos, se encuentran en crisis. De manera que –dijo–, es necesario transmitir a las nuevas generciones lo que para nosotros ha significado la importancia de la vida y de nuestra manera de vivirla.


Externó que la Cena Pascual es un rito que nos ayuda a transmitir la experiencia que Dios tuvo con su pueblo: el paso del Señor, el camino que vivió el pueblo de Israel saliendo de la esclavitud de Egipto, para asumir como propia la tierra prometida. “El recuerdo de este acontecimiento se realiza de nuevo en la conciencia de los miembros de la familia, a través de ese rito de la Cena Pascual. Vemos, entonces, que los ritos son una manera concreta de ayudarnos a transmitir la fe. Hoy recordamos la Última Cena, en la cual Jesús deja a su incipiente Iglesia una presencia sacramental, un signo que simboliza, a través del pan y del vino, la presencia real de su Cuerpo y de su Sangre”.
El Card. Aguiar Retes dijo que en la Útima Cena, Jesús también dejó un rito que año con año se repite en la Iglesia: lavó los pies a doce de sus dicipulos, que se resitian –particularmente la cabeza, Pedro– a ver a su maestro hacer eso.

“Pero ese rito nos indica un acontecimiento: Jesucristo vino al mundo para clarificar nuestra misión: la razón de nuestra vida es servir a los demás. Todas nuestras potencialidades y capacidades, conjugadas con las de los demás, deben estar para bien del prójimo, para el bien de nuestro pueblo y nuestra sociedad. De manera que tenemos estos dos signos: la cena, que se celebra en la Eucaristía, y el lavatorio de pies, que nos recuerda el camino para experimentar la presencia del Espíritu en nuestras personas, para que sintamos esa paz interior que nos da la tarea cumplida”.

El Arzobispo de México dijo que “rito y experienca son el camino para transmitir a las nuevas generaciones el porqué de lo que hacemos, lo que significa para nosotros, y podamos así dar el testimonio tan indispensable, ya que la fe queda en el corazón de las personas cuando entregamos generosmanete nuestro tiemppo, nuestras posibilidades y nuestras maneras de auxilio a los que más lo nocesitan”, finalizó.

Como es tradición en la Iglesia Universal, durante la Misa de la Cena del Señor el Arzobispo de México llevó a cabo el rito del “Lavatorio de los Pies” a doce seminaristas del Seminario Conciliar de México, y al término encabezó una procesión con el Santísimo Sacramento.