Arquidiócesis

Card. Aguiar Retes, por un Plan Pastoral común para las ocho vicarías episcopales

  • Durante su visita a la III Vicaría Episcopal, pidió además pasar de ser una Iglesia autorreferencial a una Iglesia de servicio a las personas, para quienes hay que tener un gesto de ternura y de misericordia.

 

Vladimir Alcántara

Durante su visita a la III Vicaría Episcopal “San Felipe de Jesús” –la primera de una serie de visitas de reconocimiento que hará a las ocho Vicarías Episcopales de la Arquidiócesis de México–, al Card. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado, le fue presentado el Plan Pastoral Vicarial 2018-2023, mismo que le fue explicado de manera sucinta por el Delegado de Pastoral, P. César Teófilo Méndez.

Frente a prácticamente todo del presbiterio de la Vicaría, el P. Teófilo Méndez ofreció en primer lugar al Card. Aguiar Retes una breve reseña histórica de la Vicaría, desde que, a final de la década de los sesenta del siglo pasado, fue creada como Gerencia por Mons. Miguel Darío Mirando, y encabezada por Mons. Jorge Durán, quien, como primer Gerente, llevó a cabo la unificación de las parroquias y rectorías. Explicó que en 1974 dejó de ser una Gerencia, para ser una Zona Pastoral, misma que en un primer momento fue tutelada por el P. Juan Cerda, quien fue sucedido en el cargo por Mons. Carlos Rogel; ya como Vicarios Episcopales, ocuparon el cargo el ahora Card. Javier Lozano Barragán, Mons. Abelardo Alvarado Alcántara, Mons. Felipe Tejada García, y Mons. Adolfo Miguel Castaño Fonseca, aún al frente de la Vicaría, y con quien dio inicio la cultura del planeación, al ser el creador de los primeros planes pastorales.

El Delegado de Pastoral de la III Vicaría dio al Arzobispo de México una copia del Plan Pastoral elaborado para los próximos cinco años, y le refirió que para el nuevo documento fueron actualizados algunos conceptos del Plan Pastoral anterior: lo que antes se había establecido como “Renovación del corazón humano”, se cambió por “Actitudes necesarias para vivir el Evangelio”; lo que antes se concebía como “Renovación de las estructuras”, se cambió por “Estructuras al servicio de la Pastoral”; en cuanto a la “Renovación de la Misión”, se cambió por “Revitalización estratégica de la Misión Permanente”, y finalmente, la “Renovación de la formación” se visualizó como “Eje transversal de la Vicaría”.

Tras escuchar dichos ajustes en la estrategia pastoral, que se llevaron a cabo sobre la base de un diagnóstico de la realidad, el Card. Aguiar Retes externó que siempre son muy importantes los trabajos en común de una vicaría; sin embargo, no pueden tomarse como pasos definitivos, en virtud de que nuestro camino en la vida es transitorio.

En este sentido, pidió, como un primer punto, a la comunicad de la III Vicaría, concentrar su atención en las personas, servir a ellas, toda vez que así lo plantea la Doctrina Social de la Iglesia, y en eso ha insistido una y otra vez el Papa Francisco, al decir que no podemos ser una Iglesia autorreferencial, sino mirar hacia sus estructuras pensando en el bien de las personas a quien se va a servir con eso que se planea hacer, pues ese es el primer principio de la dignidad humana, al que le suceden los principios de la solidaridad y de la subsidiariedad, “mismos que irán brotando con mucha más facilidad si se tiene al centro a la persona”.

Como segundo punto, el Arzobispo de México animó a Mons. Adolfo Miguel Castaño a seguir, como cabeza de la Vicaría, trabajando sobre el nuevo Plan, a no bajar la guardia en el empeño; pero también a tener  una apertura para posteriormente conducirse por un caminar diocesano, pues uno de los problemas que presenta la Arquidiócesis de México, dijo, es la falta de articulación. “Denle prioridad al servicio a la gente a través de este nuevo Plan Pastoral; pero hay que tener flexibilidad para trabajar más adelante sobre un Plan Pastoral hecho a la luz de las ocho Vicarías Episcopales”.

Finalmente, como un tercer punto, el Card. Aguiar Retes aseguró que para que la Iglesia sea atractiva y crezca, la clave es cuidar las relaciones humanas. “Cuando tú rechaces el gesto amenazador –dijo, parafraseando al Profeta Isaías–, cuando tú dejes de imponerle a los demás y tratar de someterlos y conducirlos, entonces brillará la luz y sabrás caminar, y desde ese caminar podrás restaurar lo antiguo, construir sobre las ruinas, darle vida en el desierto, redimir y transformar a la luz del proyecto de Dios; entonces, la labor será de fecundidad, y encontrarás que el Señor es tu delicia’… Debemos crecer mucho en nuestra capacidad de tener un gesto de ternura y misericordia para la gente”.