Entre pétalos, repique de campanas y cantos: así se inauguró el Santuario del Carmen en San Ángel
Entre el repique de campanas, el rezo del Rosario, la procesión de concheros y una lluvia de pétalos, la Rectoría del Carmen fue erigida canónicamente como Santuario durante una celebración que también conmemoró los 75 años de la Coronación Pontificia de la Virgen del Carmen de San Ángel.
Las campanas comenzaron a sonar con fuerza poco antes de las seis y media de la tarde. Su repique se extendió por las calles de San Ángel anunciando un momento histórico: la antigua Rectoría del Carmen sería erigida canónicamente como Santuario.
Desde mucho antes, el templo ya estaba colmado de fieles, familias enteras y devotos de la Virgen del Carmen, quienes ocuparon las bancas y los pasillos, incluso de pie, con tal de ser testigos de un acontecimiento histórico. Algunos sostenían escapularios entre las manos; otros llevaban flores para ofrecerlas a la Madre de Dios. Como es tradición, comenzó el rezo del Santo Rosario, una oración que preparó espiritualmente a la comunidad para el momento central de la celebración.
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La imagen de la Virgen del Carmen, que únicamente desciende de su nicho en ocasiones verdaderamente extraordinarias, aguardaba a un costado del altar. Vestía un hábito de terciopelo café bordado con hilo de oro y un manto color marfil rematado con delicados encajes. En su brazo izquierdo llevaba al Niño Jesús, también coronado y ataviado con un traje en armonía con el de su Madre; en la mano derecha sostenía el tradicional escapulario carmelita.
A las 6:55 de la tarde dio inicio la procesión litúrgica, encabezada por la Corporación de Concheros de México de San Bernabé. Adultos y niños, ataviados con penachos de plumas y sonajas en los tobillos, avanzaron al compás de los cantos dedicados a la Virgen del Carmen, mientras el aroma del incienso envolvía el templo. Con sus danzas y reverencias rindieron homenaje a la Madre de Dios, manteniendo viva una tradición que desde hace siglos acompaña numerosas celebraciones religiosas en México.
Tras ellos desfilaron los frailes carmelitas, los miembros del Cabildo Metropolitano y los ministros de la Arquidiócesis Primada de México, quienes avanzaron solemnemente hacia el altar para dar inicio a la celebración.
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La recoronación
La celebración adquirió un significado aún más especial porque ese mismo día se conmemoraban los 75 años de la Coronación Pontificia de la Virgen del Carmen de San Ángel, un acontecimiento que marcó la historia de esta querida advocación mariana.
Durante la homilía, monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, subrayó que la erección canónica del Santuario no representaba el nacimiento de una nueva devoción, sino el reconocimiento oficial de una fe viva que, desde hace generaciones, ha llevado a miles de personas a acudir a la Virgen del Carmen en busca de consuelo, protección y fortaleza para seguir a Cristo.
“Estamos abriendo las puertas de este templo y reconociendo no algo que va a empezar a suceder, sino algo que ya viene sucediendo desde hace años”, expresó.
Al reflexionar sobre el papel de María en la historia de la salvación, invitó a los fieles a contemplarla al pie de la cruz como ejemplo de fidelidad y esperanza. “María permanece de pie frente a la cruz. Esa es la manera de decir sí, no solamente cuando las cosas van bien, sino también en los momentos más difíciles”, afirmó.
Asimismo, recordó que el escapulario carmelita “no es un objeto mágico que nos lleve al cielo”, sino un signo de pertenencia a María y un llamado permanente a vivir el Evangelio con coherencia, dando testimonio del amor de Dios bajo la protección de la Virgen del Carmen.
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Concluida la homilía, la canciller de la Arquidiócesis Primada de México, María Magdalena Ibarrola y Suárez, dio lectura al decreto mediante el cual el templo fue erigido canónicamente como Santuario de Nuestra Señora del Carmen.
Al término de la lectura, monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal colocó nuevamente las coronas sobre la imagen de la Virgen del Carmen y del Niño Jesús. En ese preciso instante, una lluvia de pétalos de rosa descendió desde la cúpula del templo. El recogimiento dio paso a la alegría: los aplausos estallaron, los vivas a la Virgen resonaron entre las naves, los cantos se elevaron con fuerza y el repique festivo de las campanas anunció que el Santuario había sido oficialmente erigido.
Muchos fieles levantaron la mirada hacia la imagen de la Virgen; otros unieron las manos en oración y algunos no pudieron contener las lágrimas. La emoción era compartida. No sólo se celebraba la recoronación de Nuestra Señora del Carmen, sino también el reconocimiento oficial de una devoción que, a lo largo de más de cuatro siglos, ha hecho de este templo un lugar de peregrinación, oración y encuentro con Dios para miles de fieles.

Con ese acto quedó erigido canónicamente el Santuario de Nuestra Señora del Carmen, el décimo Santuario de la Arquidiócesis Primada de México. Para la comunidad reunida esa tarde, la ceremonia representó el reconocimiento de una devoción que, desde hace generaciones, ha hecho del Carmen de San Ángel un referente espiritual para miles de fieles.

