"La paz esté con ustedes”

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COLUMNA

La voz del Obispo

“La paz esté con ustedes”

Nuestra esperanza está en Cristo, es Él quien ha vencido el mundo, es Él quien venció el pecado y la muerte, es Él quien nos ofrece una paz capaz de triunfar sobre toda violencia

17 enero, 2026

Cristo se presenta con este saludo ante sus discípulos después de la Resurrección. La paz que Cristo le ofrece a sus discípulos no es un deseo vacío o sentimiento bien intencionado. Jesús abrazó la violencia, el odio, la muerte, el pecado del hombre y lo venció amando, perdonando y confiando en el Padre. Por eso, la paz que él nos viene a traer es la paz que Él conquistó y que puede ofrecer a todos los que crean en Él. Es como si les dijera: “no teman, yo he vencido todo lo que puede quitarles su paz”. Por eso Cristo es nuestra paz.

Sobre esta paz que Cristo nos ofrece, el Papa León nos dijo en su mensaje para la LIX Jornada mundial de la paz: “La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra “para siempre”. En este horizonte nos ha introducido el Resucitado.”

Sin embargo, la luz que Cristo nos ha venido a ofrecer, esa luz que ilumina el corazón de todo aquel que se atreve a creer en Cristo, hoy está gravemente amenazada por tanta violencia, polarización, odio y muerte. Guerras por cuestiones económicas o de poder, odios raciales que dividen comunidades, droga que mata silenciosamente a los jóvenes, asesinatos que truncan vidas insensatamente, extorsiones que roban el trabajo digno y la paz, una cultura de muerte que degrada a las personas, y tantos atentados contra la vida que vemos cotidianamente y a los que pareciera que nos hemos acostumbrado. 

Cuando nos enfrentamos ante esta realidad tan compleja pareciera que hablar de paz es como gritar en el desierto, donde nadie nos escucha. 

Para nosotros los cristianos, la paz es un don y una tarea. Es un don inmerecido, pues Cristo nos lo ofrece no porque nos lo hayamos ganado, sino porque nos ama. El venció el pecado y la muerte y nos regala su victora: “La paz esté con ustedes”. ¿Qué hemos hecho con esta paz? Al respecto nos dice el Papa León en su mensaje por la paz:

“Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino. Aunque sea combatida dentro y fuera de nosotros, como una pequeña llama amenazada por la tormenta, cuidémosla sin olvidar los nombres y las historias de quienes nos han dado testimonio de ella”.

Nuestra esperanza está en Cristo, es Él quien ha vencido el mundo, es Él quien venció el pecado y la muerte, es Él quien nos ofrece una paz capaz de triunfar sobre toda violencia. Por tal motivo, para convertirnos en los promotores y constructores de paz que este mundo necesita, hemos de elevar nuestra mirada al Crucificado y aprender de Él. La paz que Él nos ofrece se ha de vivir como Él la conquistó: con confianza en el Padre, con un profundo amor a todos los hombres, incluso a sus enemigos; y con la firme convicción que es el perdón el único camino para alcanzar la reconciliación. 

Para recuperar la paz en nuestro país ¡todos tenemos tarea que hacer! Desde la madre de familia que procura un ambiente de paz en su hogar, los líderes religiosos que necesitamos anunciar con fe y convicción la paz de Cristo, los funcionarios públicos que realizan con honestidad su trabajo y se esfuerzan por guardar y hacer cumplir el Estado de Derecho, hasta los delincuentes que están llamados a la conversión. Nadie está exento de responsabilidad en la construcción de nuestra paz. 

“La paz esté con ustedes” no es solo un saludo, sino una misión. El mensaje del Papa León XIV nos recuerda que la paz es posible y necesaria, y que cada uno de nosotros está llamado a ser artesano de reconciliación y fraternidad.

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo». (Jn 14,27)