¿Estamos evangelizando bien? El Papa León XIV apunta a la Virgen de Guadalupe como respuesta
El Papa León XIV señaló que la Virgen de Guadalupe es un modelo actual para llevar el mensaje del Evangelio con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos.
Para el Papa León XIV, la inculturación no consiste en adaptar superficialmente el mensaje cristiano, sino entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido. Por ello, dijo, Guadalupe es un claro ejemplo de cómo la fe puede arraigarse profundamente en una cultura.
Este martes inició el Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano 2026, en las instalaciones de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y en el marco de su inauguración, el Papa envío una reflexión sobre la inculturación del Evangelio.
Su mensaje se inserta directamente en los objetivos del Congreso, que busca impulsar “una evangelización inculturada, capaz de llegar a los corazones y transformar la vida de los hombres del tercer milenio” .
El ejemplo de la Virgen de Guadalupe
Al referirse al acontecimiento guadalupano, León XIV destacó que la Virgen no apareció como una figura ajena al mundo indígena. Su modo de comunicarse, los signos presentes en la tilma y el lenguaje empleado permitieron que el mensaje cristiano fuera comprendido desde dentro de la cosmovisión del pueblo.
En el contexto del Congreso, que busca fortalecer los procesos pastorales del continente americano, el Papa dijo que la inculturación no equivale a una sacralización de las culturas ni a su adopción como marco interpretativo decisivo del mensaje evangélico, ni puede reducirse a una acomodación relativista o a una adaptación superficial del mensaje cristiano.
“Inculturar el Evangelio es, desde esta convicción, seguir el mismo camino que Dios ha recorrido: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo pueda ser verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su propia vivencia humana y cultural”, aseguró.
Otro aspecto central del mensaje del Papa fue el método. La inculturación no comienza con confrontaciones ideológicas, sino con el encuentro.
En el Tepeyac, María se presenta con ternura y cercanía, un estilo que genera confianza y abre el corazón antes de plantear exigencias.
“En ella no se canoniza una cultura ni se absolutizan sus categorías, pero tampoco se las ignora o se las desprecia: son asumidas, purificadas y transfiguradas para convertirse en un lugar de encuentro con Cristo”, dijo.
En un mundo marcado por polarización cultural y fragmentación social, el modelo guadalupano muestra que el anuncio cristiano debe dialogar con la realidad concreta de las personas y no ignorarla.
“Lo sucedido en el Tepeyac no se presenta como una teoría ni como una táctica, sino como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora”.
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Un nuevo modelo de inculturación
El programa del Congreso insiste en que el acontecimiento guadalupano ofrece enseñanzas para los procesos de evangelización actuales . En esa línea, el Papa considera que ante la realidad que vivimos, Santa María de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica, y a partir de ello destacó algunos criterios con los cuales trabajar en la actualidad:
- Anunciar a Dios sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora.
- No dar por supuesta la transmisión de la fe, y menos en los grandes centros urbanos y en sociedades plurales.
- Fortalecer los procesos pastorales a través del diálogo con las realidades culturales y antropológicas complejas.
- Promover una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adversos.
- Concebir la transmisión de la fe no como una repetición fragmentaria de contenidos ni como una preparación meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado.
- La relación viva con Cristo debe formar creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia.
- Dar a la catequesis un lugar prioritario en la acción de la Iglesia, es decir, acompañar de forma continua y profunda el proceso de maduración que conduce a una fe realmente comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente.
El Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano reúne a cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, teólogos, académicos y responsables pastorales de distintos países de América y otras regiones.
Entre los participantes se encuentran representantes de la Pontificia Comisión para América Latina, la Pontificia Academia Mariana Internacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano y los Caballeros de Colón, así como arzobispos, obispos diocesanos, expertos en mariología y especialistas en teología guadalupana.
Lee aquí el MENSAJE COMPLETO DEL PAPA



