Juglares de la paz

Leer más

La oración en la ciudad: cómo rezar en medio del ruido, la prisa y el estrés

La oración reduce el estrés y ordena el corazón. Aprende a rezar y encontrar paz en medio del ruido.

30 enero, 2026
La oración en la ciudad: cómo rezar en medio del ruido, la prisa y el estrés
La oración también tiene lugar en la ciudad. Aprende a rezar en medio del trabajo, el tráfico y el ritmo acelerado de la vida urbana.

Vivir en una ciudad como la Ciudad de México implica adaptarse a un ritmo acelerado que muchas veces deja poco espacio para el silencio interior. Entre traslados largos, trabajo, pendientes y compromisos, la oración diaria suele relegarse a los últimos lugares de la agenda.

Sin embargo, la oración cristiana no es un añadido opcional, sino una dimensión esencial de la vida humana. Así como el cuerpo necesita alimento y descanso, el espíritu requiere espacios de encuentro con Dios. Cuidar cuerpo, mente y espíritu es clave para vivir con equilibrio, incluso —o especialmente— en contextos urbanos.

Diversos estudios han mostrado que la oración y la meditación tienen efectos positivos en la salud. El cardiólogo Herbert Benson, de la Harvard Medical School, investigó durante años la relación entre espiritualidad y sistema nervioso, y documentó cómo prácticas como la oración ayudan a reducir el estrés, regular la respiración y favorecer el bienestar físico y emocional.

La falta de momentos de oración no solo puede impactar en el plano psicológico, sino también generar una desconexión interior que dificulta el discernimiento y la toma de decisiones. Rezar en medio del estrés permite ordenar los pensamientos, fortalecer la interioridad y recordar el sentido profundo de la vida.

Consejos para orar cuando no tienes tiempo

Integra la oración a tu rutina diaria

En muchos casos, el problema no es la falta de tiempo, sino la falta de orden. San Ignacio de Loyola, en los Ejercicios Espirituales, propone comenzar la oración con una intención concreta: preguntarse qué se busca en ese encuentro con Dios.

Definir un momento fijo, ya sea por la mañana, antes de dormir o incluso durante la hora de comida, ayuda a que la oración cotidiana sea constante. También es posible aprovechar tiempos “muertos”, como traslados o esperas, para dirigir breves pensamientos a Dios.

Reduce los distractores

El celular y las redes sociales son hoy uno de los principales obstáculos para la vida espiritual. Vale la pena preguntarse con honestidad cuánto tiempo se dedica a las pantallas y cuánto a la oración.

No se trata de eliminar la tecnología, sino de usarla con criterio. Audios, lecturas breves o aplicaciones de oración pueden convertirse en aliados si se usan con intención y moderación.

No busques la oración perfecta

Santa Teresa de Ávila relataba que, en una ocasión, sin palabras ni concentración, permaneció simplemente en presencia de Dios. Esa disponibilidad interior fue, según la tradición, una de sus oraciones más valiosas.

La oración sencilla —aunque sea breve o imperfecta— es más auténtica cuando nace de un corazón dispuesto. Dios no mide la oración por su duración o elocuencia, sino por la apertura interior.

Santa Teresa de Ávila.
Santa Teresa de Ávila.

Ora mientras realizas tus actividades

La oración también puede acompañar la vida cotidiana. Ofrecer el trabajo bien hecho, el esfuerzo diario o las tareas del hogar es una forma concreta de orar en la vida diaria.

Para quienes tienen dificultad para concentrarse, la música sacra, los audios espirituales o breves jaculatorias pueden ayudar a mantener la atención en Dios sin abandonar las responsabilidades.

Orar en todo momento

El sacerdote dominico Fray Nelson Medina resume esta actitud con una frase clara: pedir que cada acto se convierta en oración, incluso en medio del trabajo y las distracciones.

Orar sin cesar no significa aislarse del mundo, sino vivir cada acción con conciencia de la presencia de Dios. La oración es diálogo: hablar, escuchar y dejarse guiar. En medio del ruido urbano, es posible aprender a rezar en la ciudad y encontrar a Dios en lo cotidiano.

En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que la oración es una relación viva y personal con Dios (CEC 2558), que no depende de lugares ideales ni de condiciones perfectas. Incluso en medio del ruido, la prisa y el estrés de la ciudad, es posible abrir espacios de encuentro con Él. Bastan unos minutos de atención consciente para recordar que Dios no está ausente de la vida cotidiana, sino presente en cada jornada, esperando ser reconocido y escuchado.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.