Antigüedades judías: el libro histórico del año 93 que menciona a Jesús
El historiador judío Flavio Josefo documentó la existencia de Jesús de forma muy similar a como lo hace la Biblia.
Flavio Josefo (37-101 d.C.) uno de los historiadores judíos más importantes del siglo I, escribió alrededor del año 93-94 d.C. una extensa obra titulada Antigüedades judías (Antiquitates Iudaicae), un trabajo monumental, compuesto por veinte libros, que narra la historia del pueblo judío desde los orígenes hasta los tiempos cercanos a la caída del Segundo Templo y los inicios del cristianismo, etapa en la que hace referencia a la presencia de Jesús.
El historiador judío, quien estuvo al servicio del Imperio Romano en tiempos de Nerón, y que fue testigo de la caída de Jerusalén, dedicó algunos renglones de su libro a Jesús de Nazaret, con lo que dejó un testimonio de su existencia y santidad.
Cabe destacar que la importancia de este libro radica en el hecho de que no se trata de una fuente bíblica ni católica e incluso se tiene conocimiento de que su autor no era cristiano, sino todo lo contrario era pro-romano y pro-sanedrín.
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El libro que menciona a Jesús
El libro Antigüedades judías es la obra de Josefo en la que se encuentra la referencia más antigua extra bíblica sobre Jesús de Nazaret. En el Libro XVIII, en el capítulo 3, existe un pasaje denominado el Testimonium Flavianum, en el cual Josefo describe brevemente a Jesús como un hombre sabio, maestro venerado por muchos y crucificado por Poncio Pilato.
Este párrafo se encuentra en todos los manuscritos medievales que aún se conservan y los estudiosos creen que contiene un núcleo auténtico con posibles interpolaciones posteriores de copistas cristianos, aunque su esencia coincide en señalar a Jesús como una figura histórica.
Además, en el Libro XX, capítulo 9, Josefo menciona a Santiago, “el hermano de Jesús, llamado Cristo”, en un relato sobre la lapidación de Santiago, lo que se considera por la mayoría de los investigadores como una referencia auténtica e independiente a Jesús y a su impacto en los primeros seguidores cristianos.
¿Qué referencias hace Josefo sobre Jesús?
En Antigüedades judías Josefo menciona a Jesús de la siguiente manera:
“Por ese tiempo vivió Jesús, un hombre sabio, si en verdad uno debe llamarlo hombre. Porque realizó hechos extraordinarios y fue maestro de quienes aceptaron felizmente la verdad. Se ganó a muchos judíos y griegos. Era el Mesías.
“Cuando fue acusado por los hombres más importantes de nuestro pueblo, y Poncio Pilato lo condenó a ser crucificado, quienes originalmente habían llegado a amarlo no cesaron de hacerlo; porque se les apareció al tercer día, restaurado a la vida, como los profetas de la Deidad habían predicho esta y otras incontables maravillas acerca de él, y la tribu de los cristianos, así llamados en honor a él, no ha desaparecido hasta nuestros días”.
El manuscrito del siglo X que retomó la referencia de Jesús
En 1927, el profesor Schlomo Pines, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, anunció el descubrimiento de un manuscrito árabe del historiador melquita Agapio, del siglo X, cuya traducción es parecida pero distinta a la que aparece en el libro Antigüedades judías, y que dice:
“Por ese tiempo vivió un hombre sabio llamado Jesús, y su conducta era buena, y era sabido que era virtuoso. Muchos de entre los judíos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que habían venido a ser sus discípulos no abandonaron el discipulado. Informaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Por ello, quizá fue el Mesías, acerca de quien los profetas han dicho maravillas. Y la tribu de los cristianos, así llamada por él, no ha desaparecido hasta el día de hoy”.
Estas frases son conocidas como Testimonium Flavianum, y aunque tienen diversas interpretaciones dejan en claro lo sustancial: la existencia histórica de Cristo, sus virtudes, su muerte en cruz, la temprana difusión de su resurrección y el apostolado de sus seguidores.
¿Cuál es la importancia de la referencia que hace Josefo de Jesús?
Para la Iglesia católica y los estudios históricos del cristianismo, las referencias de Josefo son de gran valor porque provienen de una fuente no cristiana del siglo I, escrita apenas seis décadas después de la muerte de Jesús.
Aunque los evangelios son las principales fuentes de la vida y obra de Jesús desde la fe, los pasajes de Josefo ofrecen una corroboración externa desde la historia secular, lo que sostiene la historicidad de Jesús como personaje real y no meramente legendario.
Este valor histórico respalda la fe en la existencia histórica de Jesús, aspecto que complementa la reflexión teológica católica sobre su vida, misión y resurrección. Para los creyentes, que una figura judía tan cercana en el tiempo a los evangelios reconozca hechos relacionados con Jesús refuerza la certeza de que la persona de Cristo trascendió desde el inicio como líder y figura espiritual.
Así, desde el punto de vista histórico y religioso, la lectura y estudio de este libro es importante porque viene a dar cronologías y muchos detalles que coinciden con las Sagradas Escrituras, por ejemplo, aporta el nombre de Salomé, la joven que pidió la cabeza de Juan el Bautista y que en la Biblia no aparece, ya que en el Evangelio de Mateo (14,6) solo dice: “”la hija de Herodías”.
De la misma manera, Flavio Josefo hace una referencia a Juan el Bautista, de quien dice: “era un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios”.
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¿Quién fue Flavio Josefo y por qué importa como historiador?
Flavio Josefo —originario de Jerusalén y de familia sacerdotal— fue un historiador judío que vivió durante la transición del judaísmo del Segundo Templo al periodo bajo dominio romano. Participó en la Guerra Judeo-Romana y, tras su rendición ante Vespasiano, se convirtió en ciudadano romano bajo la dinastía Flavia.
Su obra Antigüedades judías se escribió para un público helenístico (griego y romano) con el fin de exponer la historia y cultura del pueblo judío, y con ello corregir malentendidos clásicos sobre los judíos. Esta narración histórica, amplia y detallada, la convierte en una de las fuentes más importantes para estudiar la historia judía de aquel tiempo y, por extensión, el contexto histórico en el que surgió el cristianismo.
Conocía perfectamente el Antiguo Testamento al cual hace referencia desde el Génesis y los profetas, pero la mayor importancia de Josefo radica en que fue testigo de muchos acontecimientos cuya descripción, no cristiana, resulta de todo provechosa para el estudioso de las Sagradas Escrituras.



