Opinión

Magdala durante su ocupación en los siglos I a.C, y I y II d.C

A raíz del descubrimiento de la sinagoga de Magdala, fechada para el siglo I d.C. en la región de Galilea, al norte de Israel, en el año 2009 por parte de arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (Dina AvShalom-Gorni y Arfan Najjar), se comenzó a generar gran interés por diversas universidades e institutos de todo el mundo por el gran hallazgo, dado que, para ese periodo, sólo había seis sinagogas registradas en Israel y ninguna a orillas del Lago Kineret o Mar de Galilea.

México fue uno de esos países que mostró interés, en concreto la Universidad Anáhuac México quien, a través de mi persona, realizó un convenio con investigadores del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM (Dra. Linda R. Manzanilla Naim y Dr. Luis Barba Pingarrón) con la finalidad de presentar a la Autoridad de Antigüedades de Israel un proyecto científico con una metodología de aproximación al pasado interdisciplinar.

El proyecto fue aceptado en mayo del 2010 y, a partir de ese momento se ha venido trabajando de manera conjunta entre arqueólogos Israelíes y mexicanos. Las temporadas de excavación, de análisis de materiales y de consolidación de los elementos y estructuras arquitectónicas, han sido ininterrumpidos desde el 2010 hasta la fecha.

La última temporada de excavación fue en verano 2017, 2018 y 2019; fueron temporadas enfocadas al trabajo de conservación, restauración e investigación. A lo largo de estos han participado más de 4,000 voluntarios de todas partes del mundo: México, España, Chile, EU, Canadá, Alemania, Italia, Japón, Sud África, Perú, El Salvador, Columbia… Se han sumado investigadores de universidades nacionales como la Anáhuac México, la IBERO, la ENAH, la ENCRyM, la UPAEP… e internacionales como Harvard, Oslo, Lund, Mc Master, Nebraska, Wheaton College, Universitat de València, Facultad de Teología de Vitoria, Rey Juan Carlos, Francisco de Vitoria, Universidad Católica de Chile, Finis Terrae.

El asentamiento

El asentamiento se extiende hasta orillas del Mar de Galilea donde se han descubierto estructuras de tipo doméstico y almacenamiento, económico-comerciales (mercado), el puerto, un complejo ritual con 4 instalaciones para realizar inmersiones rituales (miqwa’ot) que son únicas en Israel ya que el agua la reciben de manera subterránea por las corrientes y manantiales que vienen del Monte Arbel y el Wadi Hamam al oeste del asentamiento. En todos estos contextos se han descubierto asociados diversos materiales arqueológicos que confirman que Magdala fue un asentamiento judío: cerámica de preparación y consumo de alimentos elaborada con materia prima de Kefar Hananya, piedras de molienda, ánforas, diversos objetos de metal (campanas, cucharas, clavos, plomos para las redes de pescar, etc.), objetos miniatura de vidrio para contener aceites, cosméticos o ungüentos medicinales, vasos de piedra caliza utilizados para actividades de purificación, 4 dados elaborados en hueso y más de 2500 monedas; todos estos objetos ubican al pueblo de Magdala dentro del siglo I a.C y I-II d.C.

La revuelta contra los romanos en el año 67 provocó algunos cambios al interior de la población de Magdala; se ha considerado este momento como una etapa de transición que se ve reflejada en las modificaciones arquitectónicas y espaciales; durante este momento es muy probable que algunos pobladores abandonaran el asentamiento y nuevos grupos llegaran a Magdala al grado que no hay evidencia arqueológica, hasta el momento, sobre la batalla que reporta Flavio Josefo ni de un abandono del asentamiento.

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La última evidencia de ocupación en Magdala que se tiene es para inicios del siglo III d.C en la zona del Puerto. Después de esta ocupación la evidencia arqueológica nos sugiere que el pueblo fue cubierto por el deslave del limo del Monte Arbel a lo largo del tiempo y fue, hasta el año 2009, que volvió a ver la luz con los trabajos interdisciplinarios e interculturales entre México e Israel que, por primera vez en la historia de la arqueología de ambos países, se realiza un proyecto de tal magnitud bajo una colaboración y cooperación académica que está dejando una huella sin precedentes.

De las nuevas líneas en las que se está trabajando es una posible producción local de objetos de vidrio que, en palabras de la Dra. Ruth E. Jackson-Tal “… Se encontraron vasijas miniatura en forma de botellas y en su mayoría jarras, en grandes cantidades inusuales en el sitio; su altura oscila entre 1.5 y 3 cm. Están hechas principalmente de vidrio verde azulado (un recipiente está hecho de color verde oscuro) y tienen un diseño bastante simple. Este fenómeno sin precedentes podría indicar la producción local de estos objetos en el sitio o sus alrededores … La importancia de este conjunto de vidrio radica en el origen de la mayoría de los hallazgos en contextos domésticos bien fechados del período romano temprano, atribuido a una comunidad judía rural en Galilea.”

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Los hallazgo de vidrio revelan un uso significativo de los vasos de las miniaturas durante el período romano temprano con un ligero uso de técnicas de vidrio fundido junto con un mayor uso de la técnica de vidrio soplados. Esta es una contribución significativa a nuestra comprensión de la producción y el comercio de vidrio durante el período romano temprano. Esto es especialmente relevante en la región de Galilea, que está menos documentada que la región ampliamente estudiada de Judea. Los colores variados y los tipos de recipientes recurrentes que se ven en este ensamblaje, y la evidencia de la producción de vidrio, podrían sugerir un taller local operado en el sitio o en sus alrededores.