Ha caminado durante 10 meses para llegar a Jerusalén. Está a punto de lograrlo.

Después de un peregrinar de 10 meses, que le sirvieron para fortalecer su fe y su espiritualidad, Carlota Valenzuela está a punto de llegar a Tierra Santa
Carlota Valenzuela está por llegar a Jerusalén
Foto: CNA

Fe, fortaleza y tenacidad, son los fundamentos en los que Carlota Valenzuela centró su proyecto espiritual para alcanzar su objetivo, caminar más de 6 mil kilómetros para llegar a Jerusalén.

El pasado 2 de enero, esta joven granadina de 30 años, partió del municipio de  Finisterre, de la provincia de La Coruña, en Galicia, para iniciar un viaje espiritual de peregrinación para llegar a Tierra Santa. Después de poco más de 10 meses de andar ha llegado a Israel.

Valenzuela señaló que tenía que hacer este peregrinaje sola y sobre sus propios pasos, lo que se podría calificar como una hazaña y que ella ha podido lograr gracias a su fe, fortaleza y tenacidad.

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“Ha sido una apertura de mente impresionante de cómo cada uno vive su espiritualidad. No solo he aprendido, también he empatizado y respetado. Esto es un aprendizaje maravilloso”, indicó la viajera sobre esta experiencia única en la vida.

Lo mejor del viaje, las personas que la apoyaron

Emocionada por su logro, Carlota aseveró que más allá de los 6 mil kilómetros recorridos y los más de 10 meses de viaje, la cifra imprescindible lo son los centenares de personas anónimas que la han ayudado en su travesía, ofreciéndole cobijo y comida.

“Está siendo uno de los grandes aprendizajes del camino. La gente está más predispuesta a ayudar que a hacer algo malo. Por eso, no tengo miedo de hacer esto sola. Primero, porque Dios está conmigo, y después, porque teniendo sentido común en algunas situaciones he encontrado manos amigas y no gente con intención de hacerme daño”, reconoció.

Tiempo para conectar con su fe y su espiritualidad

Este largo trayecto le permitió a Carlota Valenzuela conectar con su fe y su espiritualidad, ya que fueron precisamente estas las que la llamaron a hacer este viaje.

Así, la peregrinación que ha rebasado ya los 300 días, también le sirvió para reflexionar sobre el papel de los jóvenes como ella y la religión, porque desde su perspectiva los jóvenes no tiene la religión olvidada.

“Hay jóvenes haciendo cosas maravillosas y no creo que sea algo olvidado. Creo que ha mutado de ser algo más vinculado a la tradición a serlo por elección y esto es algo sanísimo”, subrayó.

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Ya cerca de Tierra Santa, Valenzuela aún no tiene claro sobre qué espera encontrarse allí, por lo que va abierta a recibir todo lo que vaya a darle.

“Con las manos y el corazón abierto a voy a recibir lo que me tenga que dar. Nunca he estado antes allí pero ya tengo amigos. Mis planes son peregrinar primero por Tierra Santa y entrar en Jerusalén, a principios de diciembre, acompañada de mi familia”, concluyó.

 

Con información de Vida Nueva

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