Historias ciudadanas

Compañeros en respeto e igualdad

Julián se esforzaba por ser un buen esposo y padre, amoroso con su hija y su hijo, pero sentía que no era suficiente para su familia, no percibía su reconocimiento ni que fuera respetado.

Aunque estaba constantemente triste y deprimido, guardaba sus emociones para que no lo criticaran o lo consideraran débil. El hombre, de 34 años, encontró el apoyo donde menos lo esperaba: una vecina le preguntó sobre esa tristeza que ya era evidente y le recomendó pedir ayuda.

Ahora Julián es uno de los casi 10 mil varones que este año han recibido contención emocional en la Línea de Seguridad o Chat de Confianza, 55 5533 5533, del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México.

Este 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Hombre, una fecha para celebrar sus contribuciones a la sociedad, la familia, al cuidado de las y los hijos, atender la violencia de la que también pueden ser víctimas y enfatizar en la importancia de su salud física, espiritual y emocional.

Desde la comunidad, como ocurrió con Julián, tenemos la enorme oportunidad de participar en un proceso de transformación para quitar privilegios, promover la igualdad y acabar con la discriminación.

Ante las diferencias y las etiquetas que crean estereotipos, como el de los varones fuertes o proveedores y que los limitan incluso en la expresión de sus emociones, es fundamental considerar que la igualdad es tanto para hombres como mujeres. Ambos somos igualmente importantes y esenciales para el plan de Dios, en labores y funciones complementarias, no competitivas.

Construir igualdad y equidad es una cuestión de derechos humanos y una condición de justicia social; es indispensable y fundamental entre las personas, para el desarrollo y la paz, para gozar de los mismos recursos, oportunidades y protecciones.

En esa noción, el respeto y el reconocimiento genuino ayudan a encontrar consensos y reducir las diferencias. La familia y la comunidad son los espacios primarios en esa construcción, donde todas y todos nos reconozcamos como iguales y podamos expresarnos palabras de aliento.

Julián recuerda que podía manejar y procesar las situaciones más difíciles que le pusiera la vida, pero no la situación en su familia. Ahora las circunstancias cambiaron, él, su esposa, hija e hijo han vuelto a ser el sostén entre ellos mismos.

El apoyo espiritual y la contención emocional les ayudaron a procesar sus emociones y convivir en la igualdad y equidad.

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*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

 

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