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¿Qué es una jaculatoria y para qué sirve?

Una jaculatoria es una oración muy breve que se lanza en una sola emisión de aire.
Una jaculatoria es una oración breve. Foto: Cathopic
Una jaculatoria es una oración breve. Foto: Cathopic

La palabra ‘jaculatoria’ viene del latín ‘jaculari’ que significa ‘lanzar’. Una jaculatoria es una oración muy breve que se lanza en una sola emisión de aire; se trata de una frase cortita que se dice en una exhalación. Se emplea para alabar, dar gracias o pedir ayuda.

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Existen incontables jaculatorias dedicadas a Dios, a María y a los santos, por ejemplo: ‘Señor, ten piedad de mí’; ‘Señor mío y Dios mío’; ‘Jesús confío en Ti’; ‘Espíritu Santo, ilumíname’; ‘Santa María, ruega por nosotros’; ‘Jesús, María y José’. Ejemplos de jaculatorias dedicadas al Sagrado Corazón de Jesús son: ‘Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”; ‘Detente, enemigo, que el Sagrado Corazón está conmigo’.

¿Cuál es el sentido de rezar una jaculatoria?

Considera esto: unos novios seguramente dedican tiempo a estar juntos, charlar largamente, etc. pero si cuando no pueden tener una larga cita, toman un instante, en medio de sus ocupaciones cotidianas, para enviarse un mensaje, mandarse un recadito cariñoso, darse una sonrisa, lanzarse un beso, hacerse un guiño, etc. estos detalles sirven para expresar su interés y amor mutuo, y animar y mantener su relación.

Aplicado a la vida de fe esto significa que el creyente no sólo debe apartar un tiempo para ir a Misa, rezar el Rosario, meditar la Biblia, hacer oración, etc. sino que también cuando está en medio del ajetreo de su jornada puede tomarse un instante para decir una jaculatoria: una frase pequeña pero que expresa gran amor y confianza en Dios, María, los santos, el ángel de la guarda, etc

Las jaculatorias suelen estar inspiradas en textos bíblicos; puedes emplear las que ya existen o crear unas que resulten significativas para ti; como ves tienes infinidad de posibilidades para escoger.

Decir jaculatorias a lo largo del día responde en cierta medida a lo que pide San Pablo: “orad sin cesar” (1Tes 5,17); nos ayudan a vivir en ‘clima de oración’, a ser conscientes de la presencia del Señor, de María y de la comunión de los santos en nuestra vida diaria y a estrechar con ellos nuestra comunicación amorosa.

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